El papel del ciudadano en las democracias representativas

El papel del ciudadano en las democracias representativas

por Rafael Guimarães Farias

Willian Brito da Silva

Acadêmicos del Servicio Social de la UFAM

publicado en: abr. 2022

            La democracia representativa es la forma en que la población hoy tiene el poder de elegir a sus representantes para que puedan legislar y ejecutar beneficios en nombre del pueblo. Este tipo de democracia tiene como principal medio de elección el derecho al voto, en esta democracia también le corresponde al pueblo fiscalizar a sus representantes, porque el ciudadano tiene el mayor poder de poner y quitar a quien está en el poder, en el cual las personas eligen tomar decisiones políticas en nombre de aquellos a quienes representan, es una de las democracias más comunes en la actualidad.

           Este modelo de democracia es totalmente diferente a la antigua democracia griega, ya que, aunque todos los ciudadanos pueden participar en los debates públicos, solo una pequeña porción de la población griega se consideraba ciudadano y, por lo tanto, solo un pequeño porcentaje de la población podía participar, es decir, solo algunas personas que eran coherentes e influyentes en la sociedad, teniendo así voz en la elección de proyectos de desarrollo económico y social. En la democracia representativa, la mayoría de la población, los llamados ciudadanos, pueden elegir directamente a sus representantes mediante votaciones.

           Esta nueva visión de la democracia hoy en día se divide en dos áreas de poderes políticos en la sociedad, a saber, el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, en la cual el poder Ejecutivo tiene el papel principal de gobernar y administrar los intereses de la sociedad en su conjunto, dando cumplimiento a todas las leyes que rigen la Constitución de su estado y de la nación. El poder legislativo es el encargado de crear las leyes que regulan el Estado, por el cual la sociedad tiene la función de obedecerlas, y ser responsable de fiscalizar al Poder Ejecutivo. Pero, ¿quién controla la legislatura? Es por ello que el ciudadano tiene un papel fundamental en este modelo de democracia, ya que corresponde al pueblo, además de votar, tener el papel principal en la democracia representativa de fiscalizar el poder legislativo y ejecutivo, ya que es el ciudadano quien los pone o los remueve en el poder.

            Durante muchos años, a lo largo del siglo XIX y mediados del siglo XX, se negó el derecho al voto del pueblo en Brasil, donde solo unas pocas personas tenían derecho a elegir a sus representantes, ya que solo podían votar hombres ricos con gran influencia en la sociedad. Las mujeres y los habitantes de los suburbios no tenían lugar ni voz en la democracia de su país, pero con el paso de los años este paradigma se fue quebrantado a través de luchas y conquistas sociales, otorgándose así a todos los ciudadanos el derecho a elegir a sus representantes a través de votaciones, que es la democracia más común hoy en día.

             Pero lamentablemente esta forma de democracia ha ido perdiendo credibilidad ante la sociedad que elige a sus gobernantes porque hay muchos políticos corruptos que dicen representar al pueblo, que deberían trabajar por el bien común, pero terminan trabajando para ellos mismos y así corrompiéndose, lo cual no es correcto según las leyes de su país. Según el pensamiento de Manfredin (2008, p. 10 – traducción nuestra) “Los partidos políticos se han convertido en un espacio de negociación de intereses privados, siglas en alquiler, sin una ideología definida y por mucho tiempo desconectados de la sociedad”. Esto termina despertando sospechas por las malas intenciones de los políticos corruptos, que muchas veces llegan al poder comprando votos. Lo que debería ser algo espontáneo por parte del elector, termina siendo algo delictivo y arriesgado para el futuro de todos. Pero a pesar de eso,

Es necesario creer en la política, darse cuenta de que la mayor parte de lo que se cuestiona es precisamente culpa de la desviación del ciudadano de su misión, de su deber. La aversión a la política causa más daño del que podemos imaginar, es necesario dar fe de ello, de lo contrario nuestra democracia representativa seguirá muerta, y peor aún, nos llevará con ella (CAMPELO, 2015, p. 1 – traducción nuestra).

            Por lo tanto, es necesario creer en la política, buscar conocer a los representantes y banalizar la politiquería (que, a diferencia de la política, no apunta al bien común, sino a los intereses privados), por lo que para que la democracia representativa viva, debe haber cambios, empezando por los ciudadanos que deben ejercer su rol de fiscalizadores de sus gobernantes para que realmente puedan satisfacer las necesidades del pueblo y evitar la aversión.

 

Referencias

CAMPELO, Wilson D. A Democracia Representativa em crise: Qual a solução? Disponível em: <https://wilsondasein.jusbrasil.com.br> Acesso em 15/02/2016.

 MANFREDIN, Karla M. Democracia representativa brasileira: o voto distrital puro em questão. Disponível em: <https://www.euvotodistrital.org.br>. Acesso em 15/02/2016.

 

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