Filosofía, Ética y Sociedad

Filosofía, Ética y Sociedad

por Joelma Coêlho dos Santos,

Ranessa Lira Teixeira,

Nory Lana Godinho de Souza

publicado en: fev. 2022

versión en Portugués

            Existe una profunda conexión entre la ética (del griego: εθος - ethos) y la filosofía (del griego: Φιλοσοφία): la εθος (ética) nunca puede dejar de fundamentarse en una concepción filosófica del hombre, que nos da una visión total de él como un ser social e histórico. Entre los diversos conceptos con los que trabaja el εθος y que presuponen una aclaración filosófica previa, como libertad, necesidad, valor, conciencia, destacaremos el de sociabilidad, es decir, cómo debe insertarse el εθος en las relaciones humanas en sociedad.

            La acción humana es el resultado de una elección entre el bien y el mal, y entre lo bueno y lo malo. El individuo busca fundamentarse en parámetros socialmente aceptados que le permitan convivir con otras personas, es decir, busca siempre guiarse por los conceptos que orientan la práctica de valores positivos y cualidades humanas. La ética no solo sirve como base para las relaciones humanas, sino que también se ocupa de las relaciones sociales de los hombres, ya que los Φιλοσοφος (filósofos) consideran la ética como la base de la justicia o la ley, e incluso las leyes que regulan la convivencia entre todos los que viven en sociedad - Basta recordar que uno de los principios constitucionales que rigen la Administración Pública en Brasil es el principio de moralidad, es decir, los actos de la Administración Pública, directos e indirectos, deben guiarse por valores que la sociedad considere moralmente válidos.

 

La Ética como teoria Filosófica y sus implicaciones para la vida en Sociedad

            En primer lugar, para comprender sobre εθος, debemos, a través del concepto filosófico, entender que es el área que investiga el comportamiento humano en sus relaciones entre sí, considerando conceptos que se utilizan para evaluarlos como: valor, virtud, justicia, moral, bien, normas morales, deber, libertad y sobre todo responsabilidad; también promueve reflexiones sobre la búsqueda humana de mejores formas de actuar, vivir y convivir. Más específicamente, según Cotrim (2004, p. 264 – traducción nuestra),

La ética es una disciplina teórica sobre una práctica humana, que es el comportamiento moral ... La ética también tiene preocupaciones prácticas. Ella se guía por el deseo de unir conocimiento con hacer. Como filosofía práctica, es decir, disciplina teórica con inquietudes prácticas, la ética busca aplicar el conocimiento sobre el ser para construir lo que debe ser.

            Como θεωρία (teoría) filosófica, el εθος se caracteriza por ser un estudio de las acciones individuales de los hombres, cuyo propósito es desarrollar una pauta normativa para las acciones humanas que se establece como un bien. Con el Φιλοσοφος (filósofo) griego, Aristóteles, el εθος se convirtió en la “ciencia de la moral”, es decir, del carácter y disposiciones del espíritu. Destacamos que el εθος es un conjunto de argumentos que son utilizados por los individuos para justificar sus acciones, resolviendo diferentes problemas en los que existe un conflicto de intereses basado en argumentos universales. O enfatizamos que el εθος es una Φιλοσοφία encargada de estudiar la moral, impugnando e identificando lo que podemos llamar reglas morales actuales, que cambian con el tiempo. El εθος como θεωρία (teoría) filosófica tiene como objetivo estudiar el comportamiento de los individuos frente a los apelos morales de la sociedad en la que viven. Se manifiesta de diferentes formas, dependiendo de la cultura, costumbres y hábitos de determinadas poblaciones.

            Las reflexiones sobre la ética abarcan aspectos de la vida pública y las leyes establecidas en el plano social para la existencia humana. Envuelven temas relacionados con la ley, el poder, la ciudadanía y la política (ver la sección de Ética e Política al respecto), y también cubren aspectos de la vida privada, analizando algunos temas morales íntimos vinculados a la conducta y decisiones de los individuos en nuestra vida diaria y determinan la forma en que cada uno vive consigo mismo y con los demás.

            Las respuestas filosóficas a las cuestiones éticas varían en el tiempo y el espacio, y además, presentan una característica fundamental que involucra la posición de los individuos en relación a los valores y virtudes que se defienden en su entorno cultural. Así, los Φιλοσοφος investigan qué lleva a diferentes grupos sociales a indagar sobre temas y valores similares, sin desconocer que los significados que se les atribuyen no siempre son los mismos. Hay Φιλοσοφος que conciben al hombre como un ser dotado de un sentido moral innato, es decir, de la capacidad natural de evaluar cómo son las cosas y cómo deben ser. Algunos creen que las diferentes tendencias culturales e individuales siempre actúan sobre la capacidad común entre los seres humanos y son determinantes de la formación del carácter y la personalidad. Y hay Φιλοσοφος que afirman la existencia de la libertad, enfatizando siempre que, a pesar de la presión de las costumbres y las leyes, siempre podemos reflexionar sobre cuestiones éticas y morales aprendidas, y que, según ellos, existe una posibilidad que nos hace responsables de nuestras propias decisiones y que nos permite contribuir a la renovación de las normas que afrontamos a diario.

            En la época dorada de la Φιλοσοφία griega, la justicia y todas las demás virtudes éticas eran políticas y sociales, lo que denota una cierta inseparabilidad entre ética y política, es decir, se relaciona entre la conducta del individuo y los valores de la sociedad.

            En el pensamiento de los filósofos antiguos, la existencia humana solo puede pensarse en una sociedad donde los seres humanos aspiran al bien y la felicidad, que solo pueden lograrse mediante una conducta virtuosa. Además, existe una preocupación constante por la búsqueda de valores morales inscritos en el propio hombre, como creía Sócrates. De esta manera, para ser ético, el hombre debe entrar en contacto con su propia esencia, para alcanzar la perfección. El hombre, como cualquier ser, busca su perfección, lo que sucederá cuando su esencia se realice plenamente. Y como afirma Mondin (1980, p. 91  – traducción nuestra), “La ética o moral ... es el estudio de la actividad humana en relación con su fin último, que es la plena realización de la humanidad”.

            Sócrates, que se convirtió en un símbolo de la propia Φιλοσοφία, dedicó especial atención a las cuestiones éticas, ya que juzgó que el ser humano está dotado de una naturaleza racional y orientada al bien. Siempre trató de comprender la esencia de las virtudes y el bien, como la justicia, la prudencia, el coraje y otros. Sócrates, de alguna manera, buscó saber de los ciudadanos atenienses acerca de la virtud, la esencia, saber si una conducta es buena o no, y por qué el bien es una virtud y el mal un error, y con todo eso las cuestiones ético-socráticas no están destinadas sólo a lo individual, sino también a la sociedad.

            La ética de los antiguos se puede resumir en al menos dos aspectos: actuar de acuerdo con la razón y la unión permanente entre la ética (la conducta del individuo) y la política (los valores de la sociedad). La ética es una forma de educar al sujeto moral (su carácter) con el fin de proporcionar armonía entre él y los valores colectivos.

           En la Edad Media, la Φιλοσοφία estaba fuertemente influenciado por la tradición cristiana, dado que todos los Φιλοσοφος de este período son teólogos, obispos, abades y sacerdotes. De esta forma, la Φιλοσοφία permanecerá, durante todo el período medieval, subordinado a la teología, de tal manera que es imposible separar el pensamiento filosófico de la tradición griega, del pensamiento teológico cristiano. En este caso, la vida ética se definió por su relación espiritual e interior con Dios y por la caridad con el prójimo, a través de la revelación divina. La ética cristiana se basa en el amor, que se colocó como primer y mayor mandamiento: el amor a Dios por encima de todas las cosas y el amor al prójimo. Es en el amor que el cristianismo encuentra su más profunda realización espiritual y los cimientos fundamentales de la vida en sociedad.

            Los primeros Φιλοσοφος cristianos procuraban reconciliar la fe y la razón como instrumentos de análisis y reflexión. A partir este presupuesto surge la Φιλοσοφία en el campo de la ética cristiana, como un intento de justificar sus principios y normas de comportamiento, sometiéndose a la ley divina revelada por las Sagradas Escrituras, que implica una determinación racional del propio contenido sobrenatural de la Revelación, a través de una disciplina específica, la teología dogmática (ver más en: Filosofia Cristã: Interioridade e Dever).

            Como Sócrates y Platón, el obispo, teólogo y filósofo de la Alta Edad Media, San Agustín, fue un hombre profundamente centrado en su interioridad, ya que es en esta interioridad que podemos realizar nuestro encuentro con Dios y nuestra verdadera esencia. Es en esta perspectiva de una Φιλοσοφία introspectiva donde Agustín reúne una serie de conceptos fundamentales. Los Φιλοσοφος medievales heredaron elementos de la tradición filosófica griega, reconfigurándose dentro de una ética cristiana y, como San Agustín, la Φιλοσοφία de Santo Tomás de Aquino representa una aproximación entre fe y razón, pero en este caso, tomando como base fundamental el pensamiento aristotélico. Inspirado en la filosofía aristotélica y apoyado en la cosmovisión cristiana, Aquino reflexiona sobre la conducta ética, que es aquélla en la cual el agente sabe lo que está y lo que no está en su poder realizar, refiriéndose a lo que es posible y deseable para un ser humano. La ética tomista también debe trabajarse dentro de la sociedad. Analizando la naturaleza humana, resulta que el hombre es un animal social (político) y, por tanto, obligado a convivir en sociedad con otros hombres. La primera forma de sociedad humana es la familia, de la que depende la conservación de la humanidad; la segunda forma es el Estado, del que depende el bien común de los individuos. Dado que solo el individuo tiene una realidad sustancial y trascendente, se entiende que el individuo no es un medio para el Estado, sino que el Estado es un medio para el individuo. Según Tomás de Aquino, el Estado no solo tiene una función negativa (represiva) y material (económica), sino también una función positiva (organizativa) y espiritual (moral). Aunque el Estado es completo en su género, está, sin embargo, subordinado, en todo lo que concierne a la religión y a la moral, a la Iglesia, que tiene por alcance el bien eterno de las almas, mientras que el Estado tiene por alcance únicamente el bien temporal de los individuos.

            Pero no fue solo en la antigüedad y la Edad Media cuando los Φιλοσοφος tuvieron esta preocupación ética y social. Lejos de pretender realizar un análisis sistemático de las más diversas visiones filosóficas sobre el tema, enfaticemos simplemente en las dos corrientes mencionadas al comienzo del texto. El primero del que ya hemos hablado corresponde a las ideas de como Sócrates y San Agustín, que creen que el ser humano está dotado de un sentido moral innato, es decir, la capacidad natural de evaluar cómo son las cosas y cómo deben ser y, de esta manera, la pregunta de cómo debemos comportarnos y actuar en sociedad, implica un asunto introspectivo, íntimo y espiritual, que se puede resumir en la frase: “conócete a ti mismo”. Pero esta visión no es la única, y hay quienes creen que las distintas corrientes culturales son determinantes de la formación del carácter y de la personalidad y por eso ponen mayor énfasis en cómo los aspectos sociales y culturales son determinantes de las relaciones humanas.

            Un ejemplo de esta perspectiva se encuentra en el siglo XIX, con el filósofo alemán Friedrich Hegel, quien de manera singular profundizó en la perspectiva Hombre - Cultura e Historia, considerando que la ética debe estar determinada por las relaciones sociales. Como sujetos históricos culturales, nuestras acciones deben estar determinadas por la armonía entre la voluntad subjetiva individual y la voluntad objetiva cultural. El hombre es visto como un sujeto histórico-social, y como tal su acción ya no puede ser analizada fuera de la comunidad, por lo que la ética adquiere una dimensión política: una acción éticamente buena es políticamente buena, y contribuye al aumento de la justicia y a la distribución igualitaria del poder entre los hombres. El ideal ético de Hegel era una vida libre dentro de un Estado libre, un Estado de Derecho, que preservaba los derechos de los hombres y les encargaba sus deberes, donde la conciencia moral y las leyes del Derecho no estaban separadas ni en contradicción. Los grandes problemas éticos se encuentran en tres momentos de la ética, que son la familia, la sociedad civil y el Estado, y una ética concreta no puede ignorarlos (VALLS, 1994).

           En relación con la sociedad civil, los problemas actuales siguen siendo los más urgentes: se refieren al trabajo y a la propiedad. ¿No es la falta de trabajo, el desempleo, las formas esclavizantes de trabajo un problema ético, cuando la mayoría no recibe las condiciones mínimas ni salario ni infraestructura para sobrevivir? En relación al Estado, los problemas éticos son muy variados y complejos. La libertad del individuo solo se completa como la libertad del ciudadano de un Estado libre y de Derecho. Las leyes, la Constitución, las declaraciones de derechos, la definición de los poderes, la división de estos poderes para evitar abusos y la propia práctica de elecciones periódicas aparecen hoy como cuestiones éticas fundamentales.

            Otra perspectiva de una moral social se encuentra en el sociólogo Émile Durkheim. La comparación de Durkheim de la sociedad con un organismo biológico aporta ricas analogías. La sociedad es un inmenso cuerpo social, como un "organismo biológico" (el conjunto de instituciones sociales que componen este cuerpo), que tiene varios órganos (entre ellos: la familia, el Estado, la escuela, la Iglesia), cada uno con sus funciones, de modo que la “anatomía social” será saludable si todos los órganos funcionan bien. Durkheim lleva esta analogía aún más lejos cuando dice que tan pronto como uno de estos órganos deja de funcionar correctamente, todo el cuerpo social sufre y se enferma. Y lo que hace que una sociedad sea sana, haciéndola funcionar armoniosamente, es la existencia de una moral social. Corresponde a los individuos desarrollar planes de acción que puedan incidir en la transformación de los aspectos deficientes de la sociedad basados ​​en valores que puedan orientar eficazmente la conducta social de los individuos. Cabe destacar aquí la importancia que la idea de solidaridad representa en el pensamiento del sociólogo francés. La solidaridad, en el contexto de las reglas morales y sociales, puede y debe contribuir a la armonía de la sociedad.

            Finalmente, ¿qué contribución puede ofrecernos la Φιλοσοφία y, a su vez, la Ética a nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI? En el momento histórico que vivimos, existe un grave problema ético-político. Brasil siempre ha querido ser visto como el país de los justos, de la democracia, de la ética por encima de todo, pero ésta no es la realidad que todos viven (ver más en: La ética en la democracia brasileña). Existe una realidad conflictiva, basada en una crisis de significado y de valores que se presenta en la vida personal y en las relaciones sociales de las personas. Desde este contexto se vislumbra una preocupación por el sentido de la vida y el rol del "estar en el mundo", y reaparece con mayor fuerza el interés por el tema de la ética, como columna vertebral de la reflexión sobre la conducta de los seres humanos y sus valores. No le basta al hombre común y contemporáneo superar la actual crisis ética conociendo al otro y sus necesidades para alcanzar su convivencia armónica. No hay forma de superar esta crisis sin un modelo de ética centrado en una comunidad, como en la polis griega. Hoy se apuesta por el individualismo, la competición, la sociedad del espectáculo y el consumo.

            En cuanto a las reflexiones sobre el punto de vista de los Φιλοσοφος, la comprensión de la ética es clara, siendo un elemento esencial en la sociedad. Estamos formados por principios y valores que se relacionan con nuestra cultura y estos factores son fundamentales para la formación de nuestro carácter en lo que respecta a nuestra conducta ética y moral, de modo que, irremediablemente, lo que se entiende por Φιλοσοφία y Ética se relaciona con el conocimiento y el comportamiento del individuo en la sociedad.

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Referências Bibliográficas

COTRIM, Gilberto. Fundamentos de Filosofia. 15ª Ed. São Paulo: Saraiva 2004.

MONDIN, B. Introdução à Filosofia: problemas, sistemas, autores, obras. Tradução de J. Renard. São Paulo: Paulus, 1980.

VALLS, Álvaro L. M. O que é ética. São Paulo: Editora Brasiliense, 1994. (Coleção Primeiros Passos, 177). Em nosso website você encontra uma resenha da obra de Álvaro Valls: acesse o link: O que é Ética (resenha).

 

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