Aristóteles

por Alexsandro M. Medeiros

lattes.cnpq.br/6947356140810110

publicado en: 2022

versión en Portugués

            Aristóteles fue un gran filósofo griego que nació en 384/383 a.C. en Stagira, Macedonia. Hijo de Nicómaco, que había sido médico del rey Amintas, fue discípulo de Platón y vivió con su maestro durante mucho tiempo, desde los 18 años cuando se fue a Atenas. En la época en que Aristóteles llegó a Atenas, dos instituciones educativas se disputaban la preferencia de los jóvenes: la escuela de Isócrates, que tenía una propuesta pedagógica encaminada al desarrollo de la virtud política y la capacidad de tratar los asuntos relacionados con la polis, y la Academia de Platón, enfocada en una educación más filosófica y científica, con una apreciación del conocimiento matemático. Y aunque el espíritu de Aristóteles no era exactamente matemático, elegiría la Academia de Platón. “Fue precisamente en la Escuela de Platón donde Aristóteles maduró y consolidó de manera definitiva su propia vocación filosófica, tanto que permaneció en la Academia veinte buenos años” (REALE; ANTISERI, 2003, p. 188 – traducción nuestra). Durante este período estudió, entre otras cosas, a los filósofos presocráticos, que le fueron útiles en la construcción de su gran sistema. Fue sólo después de la muerte de Platón que Aristóteles abandonó la Academia, tal vez insatisfecho con la dirección que había tomado, y comenzó a desarrollar sus propias ideas con cierta independencia. “Disgustado con la elección de Spêusipos, representante de una tendencia del platonismo que le disgustaba – la de transformar la filosofía en matemáticas, Aristóteles dejó la Academia” (ARISTÓTELES, 1985, p. 5 – presentación de Mário da Gama Kury – traducción nuestra).

            Tras la muerte de Platón, Aristóteles no sólo deja la Academia sino también la propia ciudad de Atenas, y viaja por varias ciudades, entre las que destacan: Asso, donde se casa con Pitias; Mitilene, en la isla de Lesbos, donde conoció a Teofrasto, su discípulo más importante; además de pasar unos años en Macedonia, para atender la educación de Alejandro Magno. Aristóteles formó parte de la corte del rey Filipo de Macedonia en el 343 a. C., para hacerse cargo de la educación de su hijo Alejandro,

es decir, del personaje destinado a revolucionar la historia griega y que tenía entonces trece años. Desafortunadamente, sabemos muy poco sobre las relaciones que se establecieron entre los dos personajes excepcionales (uno de los más grandes filósofos y uno de los más grandes políticos de todos los tiempos), a quienes el destino quiso unir (REALE; ANTISERI, 2003, p. 189 – traducción nuestra).

            Tan pronto como Alejandro asumió el trono, Aristóteles perdió su posición como maestro y, en el 333 a. C. volvió a Atenas donde fundó su propia academia, el Liceo, con la ayuda del rey Alejandro, “alquilando unos edificios junto a un pequeño templo sagrado dedicado a Apolo Licio, de donde proviene el nombre de 'Liceo' dado a la Escuela (REALE; ANTISERI, 2003, p. 189 – traducción nuestra). En pocos años convirtió su escuela en un centro de estudios sistemáticos y filosóficos y, como enseñaba paseando por el Liceo, la escuela de Aristóteles pasó a ser conocida como peripatética (del griego peripatós, "caminar").

Filosofía (1509-1511), fresco del pintor renacentista italiano Rafael Sanzio (1483-1520)

En la mano de la mujer que representa la filosofía hay dos libros, uno sobre la naturaleza y otro sobre la moral. Los querubines portan placas con la inscripción de inspiración aristotélica Causarum Cognitio [Conocer a través de las causas], es decir, conocer a través de las preguntas “¿Por qué?”, “¿Cómo?”, “¿Para qué?”. y "¿De qué está hecho?" (En: FEITOSA, 2004, p. 14 – traducción nuestra).

 

          Según José Américo Motta Pessanha –autor de la biografía sobre la obra de Aristóteles, de la Colección Os Pensadores–, contrariamente al énfasis dado a las investigaciones matemáticas que ocurrían en la Academia de Platón, “el Liceo se convirtió en un centro de estudios dedicado principalmente a las ciencias naturales.  Desde tierras lejanas, conquistadas en sus expediciones, Alejandro envió al antiguo tutor muestras de la fauna y flora que enriquecerían las colecciones del Liceo” (apud ARISTÓTELES, 1983, p. IX – traducción nuestra).

          Aristóteles tuvo un papel muy importante en la biología, ya que fue él quien realizó los primeros estudios y clasificación de cada especie animal. Después de estudiar aproximadamente 50 tipos de especies, fue el primero en dividir el mundo animal en vertebrados e invertebrados, o como él llamó, animales con sangre y animales sin sangre.

            La filosofía aristotélica constituye una visión sistemática e integrada del conocimiento, con la valorización de la ciencia empírica, la ética y la política, y abordó prácticamente todas las ciencias conocidas en la antigüedad. Aristóteles divide el conocimiento de la siguiente manera: “ciencias teóricas, que se refieren al estudio de los primeros principios de todos los seres (matemáticas, física y metafísica); en las ciencias prácticas, el hombre como agente de la acción (ética y política), y en las ciencias poéticas, aplicación de la técnica en la producción de algo (poética y retórica)” (AMARAL; SILVA; GOMES, 2012, p. 4 – traducción nuestra). Además, Aristóteles es conocido “como el verdadero fundador de la lógica al escribir Categorías, Sobre la interpretación, Analíticas I y II, Tópicos y las Refutaciones sofísticas. Este conjunto de obras pasó luego a ser conocido como Organon, cuya palabra griega significa 'instrumento'” (AMARAL; SILVA; GOMES, 2012, p. 4 – traducción nuestra).

Disponible en: Slideplayer, slide 38

 

  • Las ciencias teóricas [1] se vuelven hacia los primeros principios y las primeras causas, de los cuales fluyen todas las formas de conocimiento y todas las ciencias. La sabiduría filosófica se establece, para Aristóteles, en la forma más perfecta de conocimiento, la metafísica, la ciencia del Ser, la que sustenta todas las demás formas de conocer, los primeros principios y las primeras causas, objetos de la metafísica, corresponden a un tipo de conocimiento no demostrable y que dan soporte al conocimiento científico que es demostrativo. El conocimiento científico implica demostración y ésta sólo es posible a partir de principios primeros e invariables, rectores últimos de todas las ciencias. La ciencia del Ser investiga lo más general y común a todas las cosas, es decir, los atributos esenciales del Ser: el Uno y los Muchos, el Mismo y el Otro, los opuestos, etc. El ser tiene varios significados que son efectivos en un orden físico y, para ello, Aristóteles formula las distinciones entre materia y forma, ser en potencia y ser en acto. Todo particular está compuesto de materia y forma, como una estatua, cuya materia es el bronce; como forma, la figura como tal. Las ciencias teóricas tendrían a la lógica como herramienta de trabajo, a través de la inducción y el silogismo.
  • Las ciencias prácticas[2] se refieren a decisiones políticas, legislación, normas y hábitos, para una adecuada postura ética y moral y por tanto consisten en una sabiduría práctica, que involucra la virtud y la capacidad humana para tomar decisiones sabias y correctas para los hombres, con miras a el bien colectivo. La sabiduría práctica se rige, por así decirlo, por el principio de la praxis, de la acción misma, y ​​toda buena acción o deliberación necesita la intervención de un recto razonamiento.
  • Las ciencias poéticas [3] se basan en la noción de poiesis (que significa hacer, fabricar, crear, producir) y se refieren a cualquier y todo trabajo productivo, que puede ir desde la composición de tragedias, comedias y epopeyas, así como la agricultura, el tejido, así como otras formas de producción y fabricación de bienes y cosas, como la artesanía. Esta producción de cosas puede darse de tres clases: la natural (relativa a la naturaleza); lo artificial (relativo al arte); y espontáneo (relativo al azar).

 

Diferencias entre discípulo y maestro

          Aunque fue discípulo de Platão, no todas sus teorías se basaron en las teorías de su maestro, por el contrario, llegó a estar en desacuerdo con muchas de ellas, incluida la que es el eje central de la filosofía de Platão, a saber, la Teoría de las Ideas. Para justificar su posición, Aristóteles habría dicho que “el verdadero discípulo es aquel que logra superar a su maestro”, o bien que él, Aristóteles, era amigo de Platón, pero era “más amigo de la verdad”. Entre ellos, podemos destacar el rechazo a la visión platónica de los dos mundos (sensible e inteligible), ante la dificultad de explicar la relación entre ellos (Cf. Metafísica I, caps. 6 y 9; XII y XIV).

           A diferencia de la Teoría de las Ideas y del dualismo platónico que dividía la realidad en dos mundos: el mundo sensible y el mundo inteligible, la teoría aristotélica es más realista que idealista, aunque Aristóteles no niega la naturaleza de lo inteligible, insertando el dualismo entre lo inteligible y lo sensible, en la realidad empírica.

           Reale y Antiseri (2003, p. 187 – traducción nuestra) también destacan, entre las diferencias entre Platón y Aristóteles:

1) el abandono del componente místico-religioso-escatológico (al menos en las obras que nos han llegado, porque, en las publicadas, Aristóteles también utilizó el mito como expresión de verdades religiosas); 2) el escaso interés por las ciencias matemáticas y, por el contrario, la viva atención por las ciencias naturales y empíricas; 3) el método sistemático en lugar del dialéctico-dialógico.

           En el campo de la Ética y la Política Aristóteles presenta tanto convergencias como divergencias con las teorías de su maestro Platón. Para Aristóteles, el hombre es un animal político, que necesita insertarse en una ciudad como sociedad política, porque, para él, la única forma de realización de la naturaleza humana es la vida en sociedad. Y es sobre sus aportes en el campo de la política que ahora centraremos nuestra atención.

 

La Política en Aristóteles

         El alcance de la filosofía política de Aristóteles es extremadamente vasto y complejo. Aristóteles abordó temas relacionados con el Estado, la justicia, las constituciones, las formas de gobierno, la esclavitud y muchos otros.

          Entre las características de la naturaleza política humana desde el pensamiento de Aristóteles, encontramos el concepto de animal político (Zoon Politikon), un animal racional que habla, piensa y, además, tiene una necesidad natural de vivir en sociedad. Se puede decir que la política aristotélica rechaza la tesis liberal moderna de que el individuo es más importante que la familia o la sociedad. Aristóteles entiende que la ciudad prima sobre cada individuo, porque, aislado, el individuo no se basta a sí mismo, ya que la falta de un individuo no es determinante para la vida de la polis (ciudad). Además, el individuo sólo puede desarrollarse en su plena capacidad racional en medio de la vida en sociedad. Por eso Aristóteles dice que necesariamente el todo debe prevalecer sobre las partes y el Estado debe ser superior al individuo.

           De esta manera, no sólo el fundamento de la existencia humana sólo puede pensarse en la sociedad, sino también en el orden natural de las cosas, pues necesariamente se debe anteponer el todo a las partes, anteponer el Estado a la familia y ante cada individuo, porque el bien común es superior al bien individual, la colectividad suplanta al particular. En efecto, la “[...] familia es el núcleo del Estado y le precede cronológicamente, pero en el orden lógico se encuentra primero el Estado” (MONDOLFO, 1967, p. 270 – traducción nuestra).

El Estado es, por naturaleza, más importante que la familia y el individuo, ya que el todo es necesariamente más importante que las partes. Separad los pies y las manos del cuerpo y ya no serán pies ni manos (...) la prueba de que el Estado es una creación de la naturaleza y tiene prioridad sobre el individuo es que el individuo, aislado, no es autosuficiente, sin embargo, es como una parte relacionada con el todo (POLÍTICA – Libro I, I, 11 – traducción nuestra).

            Aristóteles también propone un análisis de cómo se constituye el Estado y parte del análisis de las partes hacia un todo que es propiamente el Estado, la vida social realizada en su forma más plena. Para constituir el Estado son necesarias distinciones correctas, ya sea entre estadista y Estado, entre rey y sus súbditos, entre cabeza de familia y su casa, entre amos y esclavos.

          Es de Aristóteles la división clásica de los gobiernos en tres principales: monarquía (gobierno de uno); la aristocracia (gobierno de unos pocos); la república (gobierno de muchos); y por cada forma justa de gobierno hay una forma degenerada: la monarquía puede degenerar en tiranía; la aristocracia en oligarquía; la república en la demagogia (DEL VECCHIO, 2010).

Asumiendo que el fin del Estado es facilitar la consecución del bien común, tanto Platón como Aristóteles dividen las constituciones posibles (es decir, las posibles formas de gobierno) en dos categorías: justas e injustas. Afirman que hay tres formas de constituciones justas e injustas. Las constituciones justas son aquellas que sirven al bien común y no sólo a los intereses de los gobernantes. Estos son la monarquía, es decir, el gobierno de quien vela por el bien de todos; la aristocracia, es decir, el mando de los virtuosos, los mejores, que velan por el bien de todos sin atribuirse privilegio alguno; la república o politia, es decir, el gobierno popular que vela por el bien de toda la ciudad. Por el contrario, las constituciones injustas son aquellas que sirven a los intereses de los gobernantes y no al bien común. Ellos son: la tiranía, es decir, el mando de un solo jefe que persigue sus propios intereses; la oligarquía, es decir, el mando de los ricos que buscan el bien económico personal; demagogia a toda diferencia social en nombre de la igualdad (MONDIN, 1980, p. 121 – traducción nuestra).

            Esta es la base de la clasificación que también nos ofrecerá Polibio (200-120 a.C.): formas de gobierno monárquico, aristocrático y popular, que pueden degenerar en otras tres formas perniciosas de gobierno como son el despotismo, la oligarquía y la permisividad, respectivamente (POLIBIO, 1985).

            Para Aristóteles, la política apunta a un fin útil y bueno para el hombre y la sociedad porque, según la concepción aristotélica que concibe el mundo como un orden cosmológico y teleológico, no hay nada que la naturaleza cree y no tenga un objetivo, una finalidad, y el fin de la vida humana tiene lugar en la polis, es decir, en la ciudad. Cabe mencionar las diferencias entre los habitantes de la polis (ciudad) que, según Aristóteles, se dividían en dos especies de seres humanos: los que vegetan en tribus amorfas y salvajes o forman rebaños inmensos en monarquías de proporciones monstruosas, y los que están armoniosamente asociados unos con otros en las ciudades (polis); los primeros nacieron para ser esclavos, a fin de que los segundos pudieran permitirse disfrutar de una forma de vida más noble.

            La vida en una comunidad política es una tendencia natural de la gente a unirse, y nadie puede estar seguro de su propio bien sin la familia y sin alguna forma de vida comunitaria. Además, Aristóteles dice que los individuos no se asocian sólo para vivir, sino para vivir bien: de las agrupaciones de familias se forman los pueblos y de las agrupaciones de los pueblos se forma la ciudad, cuyo fin es la felicidad de sus ciudadanos.

Disponible en: Observatório Tecnológico

            Aristóteles piensa en la comunidad como una asociación de seres humanos, siendo la familia la asociación humana más básica, y la comunidad debe entenderse como una asociación que tienen los seres humanos y de la que forman parte. Así, el animal político para Aristóteles es naturalmente el hombre más allá de su condición animal, que existe para dedicarse a la vida en comunidad, y en esta idea Aristóteles está valorando la colectividad lo que nos lleva a tres ideas iniciales desde nuestro punto de partida: el centro de El reflejo de Aristóteles es la comunidad y no el individuo; el ser humano es sociable por naturaleza, es decir, está impulsado por su propia naturaleza a vivir en comunidad; y los que no viven en comunidad “o son dioses o son animales”, es decir, están por encima o por debajo de lo que es ser humano.

            Si el hombre existe naturalmente para la vida en comunidad, la consecuencia directa de ello es que también estamos creados para actuar políticamente, es decir, para participar siempre de la vida que compartimos con los demás, con nuestro mundo exterior, en la familia, en escuela, en el barrio, ciudad, país, en fin, en cualquier lugar al que nos relacionemos y pertenezcamos. Pero si, por un lado, Aristóteles es un excelente pensador de la naturaleza política del ser humano, por otro lado, buscó encontrar formas de justificar la esclavitud (véa mas en: A Escravidão em Aristóteles).

            La esclavitud es considerada como algo necesario para el Estado en tanto necesita de una clase de hombres dedicados al trabajo material, que permita a la clase de ciudadanos poder ocuparse de la vida pública y formas superiores de actividad.

Aristóteles observa el fenómeno de la esclavitud, y también busca justificarlo demostrando cómo deben ser dominados los hombres que son incapaces de gobernarse a sí mismos. Algunos hombres, dice él, nacen para la libertad; otros a la esclavitud. También trata de probar con razones prácticas la utilidad de la esclavitud (DEL VECCHIO, 2010, p. 28 – traducción nuestra).

          Aristóteles también vincula la política con la virtud y el bien, siendo la virtud algo que debe lograrse mediante la organización y acción colectiva de la comunidad, y no se puede pensar en ser feliz sin ser virtuoso.

Disponible en: Slideshare, slide 10

 

 

 

Referências Bibliográficas

AMARAL, Roberto A. P. do; SILVA, Deyse Amorim; GOMES, Luciene Izabel. A eudaimonía aristotélica: a felicidade como fim ético. Revista Vozes dos Vales, n. 1, ano1, p. 1-20, mai., 2012.

ARISTOTELES. A política. 15. ed. Rio de Janeiro: Ediouro, 1988.

____. Política. Trad. por Mário da Gama Kury. Brasília: UnB, 1985.

____. Tópicos; Dos argumentos sofísticos. seleção de textos de José Américo Motta Pessanha ; tradução de Leonel Vallandro e Gerd Bornheim da versão inglesa de W.A. Pickard. 2. ed. São Paulo: Abril Cultural, 1983. Vol. 1

DEL VECCHIO, Giorgio. História da Filosofia do Direito. Belo Horizonte, Ed. Líder, 2006.

FEITOSA, Charles. Explicando a Filosofia com Arte. Rio de Janeiro: Ediouro, 2004.

MONDIN, B. Introdução à Filosofia: problemas, sistemas, autores, obras. Tradução de J. Renard. São Paulo: Paulus, 1980.

MONDOLFO, Rodolfo. O pensamento antigo: historia da filosofia greco-romana. Tradução de Lycurgo Gomes da Mota. 2.ed. São Paulo: Mestre Jou, 1967. vol. II.

POLÍBIO. História. Brasília: UnB, 1985, Livro VI, §§ 299-300, pp. 328-331.

REALE, Giovanni. Aristóteles. História da filosofia grega e romana. Tradução de Henrique C. L. Vaz e Marcelo Perine. Nova edição corrigida. São Paulo: Loyola, 2007. vol. IV.

REALE, G.; ANTISERI, D. História da Filosofia. Filosofia pagã antiga, v. 1. São Paulo: Paulus, 2003.

 

texto y citas traducidas con la colaboración de Alexis Guerra