Nicolàs Maquiavelo

por Alexsandro M. Medeiros

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publicado en: jun. 2022

versión en Portugués

 

El destino ha determinado que no puedo discutir

sobre seda o lana;

ni en cuestiones de ganancias o pérdidas.

Mi misión es hablar del Estado.

(Maquiavel. Carta a F. Vettori, de 13/03/1513)

 

            Diplomático y administrador experimentado, escéptico y realista, Nicolàs Maquiavelo (Niccolò Machiavelli – 1469-1527) fue conocido por defender la constitución de un Estado fuerte y aconsejar al gobernante que se preocupara por preservar el Estado, porque en política lo que cuenta es el resultado. Con Maquiavelo surgieron los primeros contornos de la doctrina de la Razón de Estado, según la cual la seguridad del Estado es de tal importancia que, para garantizarla, el gobernante puede violar cualquier norma jurídica, moral, política y económica: “[. ..] por lo que el gobernante, en virtud de la exigencia de seguridad del Estado, puede verse inducido a infringir tanto la moral como las normas jurídicas vigentes en nombre del mantenimiento del orden interior y la seguridad exterior” (KRITSCH, 2001, p. 186-187 – traducción nuestra).

            Para entender el pensamiento de Maquiavelo, es necesario entender un poco de su vida y el contexto histórico en el que vivió. Es necesario considerar la participación de Maquiavelo en la vida pública y política, ocupando diversos cargos, desde los 29 años hasta su muerte, como Canciller, Historiador Oficial de la República y Secretario. Y, además, hay que tener en cuenta que Maquiavelo vivía en una Italia dividida en principados y condados, y al esbozar la figura de un príncipe capaz de promover un Estado fuerte y estable, muy probablemente expresaba su deseo de ver una Italia unificada. El contexto histórico vivido por Maquiavelo “[...] se traduce en una triste realidad política, contrastada con la antigua grandeza de Roma. El italiano intelectualizado y culto nunca dejó de compararse con la grandeza de ese pasado. Lo real (del presente) vivía a la sombra del pasado glorioso” (MANIERI, 2015, p. 129 – traducción nuestra).

“Prefacio de Maurício de Medeiros a la 1ª Edición traducida al portugués por Elias Davidovich de la obra O Príncipe, 1933”.

(BAGNO, 2014, p. 11)

 

            La familia Medici dominó Florencia durante muchos años, sin embargo, con la invasión de los franceses comandada por el rey Carlos VIII, Piero de Medici se vio obligado a abandonar la ciudad en 1494. Fue durante este período que Maquiavelo ocupó el cargo de segundo canciller de la República de Florencia donde fue responsable de los asuntos internos y la burocracia gubernamental entre los años 1498 y 1512.

        Maquiavelo se destacó de tal forma en la cancillería que asumió misiones diplomáticas en el extranjero (algo que era atributo de la primera cancillería). Fue en ese momento cuando, entre 1502 y 1503, Maquiavelo ocupó el cargo de embajador de César Borgia, hijo del Papa Alejandro VI y estadista ambicioso, capitán de las fuerzas de los Estados Pontificios, conocido por su poder y por las atrocidades que cometió para extender el dominio de la familia Borgia en Italia. Sus cinco meses como embajador ante César Borgia llenaron a Maquiavelo de admiración por el estadista.

            En septiembre de 1512, los Medici, apoyados por el Papa, derrocaron la República y reanudaron el gobierno de Florencia. Maquiavelo, empleado de la cancillería florentina, es destituido de su cargo y al año siguiente, acusado de conspiración contra los Medici, es arrestado y torturado. “Poco tiempo después, es puesto en libertad con la condición de que se ausente durante al menos un año de Florencia. Ante esto, nuestro autor se retira a su casa de Sant’Andrea in Percussina y es allí, en medio de este verdadero exilio, donde escribe El Príncipe” (ALEXANDRE, 2013, p. 37 – traducción nuestra).

            Al año siguiente, en 1513, comenzó a trabajar en los Discursos de la Primera Década de Tito Livio, donde analizaba la República romana, y buscaba en las experiencias del pasado una solución a los problemas de Italia.

            También escribió O Diário em Torno de Nossa Língua (1516) tratando de demostrar la superioridad del dialecto florentino sobre los otros dialectos de Italia y también El arte de la guerra, publicado en 1521. Este último fue escrito en forma de diálogo y Maquiavelo expone las ventajas de las milicias nacionales -algo que ya había escrito en El Príncipe- sobre las tropas mercenarias y realiza un exhaustivo estudio de estrategia y táctica militar.

            En 1519, con amnistía, regresó a Florencia, gracias a los Medici y, un año después, obtuvo del cardenal Giulio de Medici el trabajo remunerado de escribir la Historia de Florencia: la primera obra de la historiografía moderna.

           Maquiavelo murió en 1527 sin ver hecho realidad su sueño de la unificación de Italia, que solo se completaría en el siglo XIX. Su cuerpo fue enterrado en la Iglesia de la Santa Cruz en Florencia.

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La Ciencia Política

            Maquiavelo es el primer defensor de la autonomía de la esfera política, especialmente en relación con la moral y la religión, y fue el primer pensador en distinguir entre moral pública y moral privada. “Maquiavelo sostiene que la vida política tiene sus propios requisitos particulares, que no pueden subordinarse a los imperativos supuestamente universales tanto de la moral cristiana como del humanismo estoico (Cicerón y Séneca)” (KRITSCH, 2001, p. 185 – traducción nuestra). No se trata de excluir o rechazar radicalmente los valores de la moral cristiana, sino de considerar que los principios o valores absolutos no pueden adoptarse en ningún momento ni lugar y que es necesario tener en cuenta el contexto en el que se desarrolla una acción. En el ámbito de la política, no hay forma de establecer valores morales absolutos, porque para lograr los resultados deseados, es necesario actuar de acuerdo con las circunstancias. “La política y la moral, por lo tanto, pertenecen a sistemas éticos diferentes. Una ética individual puede producir santos. Pero no produce política [...] La acción política tiene objetivos y condiciones de eficacia que no se confunden con las condiciones de la acción individual” (KRITSCH, 2001, p. 186 – – traducción nuestra).

            Además, Maquiavelo rechaza los sistemas utópicos, la política normativa de los griegos y busca la verdad efectiva (verità effetualle dela cosa), es decir, cómo actúan realmente los hombres. La teoría del Estado y la sociedad estuvo marcada por especulaciones filosóficas, desde Platón y Aristóteles hasta Dante, Tomás Moro y Erasmo de Rotterdam. “Muchos han concebido repúblicas y monarquías nunca antes vistas, y que en realidad nunca existieron (…) Pero, como intención es escribir lo que tenga utilidad patra quien estuviere interesado, me pareció más apropiado abordar la verdad efectiva de las cosas, y no la imaginación” (MAQUIAVEL, 1972 – traducción nuestra). Maquiavelo también se distancia de los tratados sistemáticos de la escolástica medieval y propone estudiar la sociedad a través del análisis de los hechos, sin perderse en vanas especulaciones. “Maquiavelo se aleja de las formulaciones clásicas de Platón e incluso de Aristóteles, de una ciudad ideal fundada en la razón, y también de las medievales que incorporaban la providencia divina al pensamiento de los filósofos” (GUIMARÃES, 2013, p. 107 – traducción nuestra).

            Al observar la historia de los hechos, el pensador florentino observa que los hombres siempre han actuado a través de formas de violencia y corrupción y concluye que el hombre es por naturaleza capaz del mal y del error. A las utopías opone un realismo antiutópico a través del cual pretende desarrollar una teoría dirigida a la acción efectiva e inmediata.

En otras palabras, Maquiavelo asume la perspectiva del realismo político, la perspectiva del pragmatismo a favor de la flexibilidad del líder para adaptarse a las circunstancias siempre cambiantes del juego político. Aboga por la objetividad en la evaluación de los cursos de acción, la independencia frente a dogmas y prejuicios. Su regla metodológica es el examen de la realidad concreta, el dominio de lo que es, en contraste con lo que debería ser. De ahí el énfasis en la verdad efectiva de las cosas, es decir, en la “búsqueda de la verdad extraída de los hechos” (O Príncipe, cap. XV, p. 89). Se trata de privilegiar la idea de relatividad frente a la noción de moral absoluta y universal (DINIZ, 1999, p. 61 – traducción nuestra).

            Maquiavelo es realista. “Para Maquiavelo, lo que importa son los hechos tal como sucedieron y no solo como idealizados” (MAGALHÃES, 2015, p. 14 – traducción nuestra). Un realismo político (más información en el texto O Príncipe, en la parte referente al capítulo XV) ligado a un pesimismo antropológico.

El realismo se basa en una antropología negativa de la naturaleza humana, una visión incluso trágica del hombre. El ser humano no se comporta completamente por la razón y es movido por pasiones que anulan el mundo racional. Esta condición humana lo pone frente a dramas de difícil solución que siempre se revelan en un mundo de inseguridad, envidia, odio, ambición, voluntad de poder (MAGALHÃES, 2015, p. 108  – traducción nuestra).

               Un realismo que tiene en cuenta tanto el estudio del pasado como la experiencia del presente. “En Maquiavelo, hay raros momentos en su obra en los que no se citan ejemplos históricos y él mismo se convierte en historiador. Hay un vínculo intrínseco entre política e historia que conforman el marco teórico del secretario florentino” (GUIMARÃES, 2013, p. 110 – traducción nuestra).

             El realismo político de Maquiavelo es el reconocimiento de la condición de que la realidad de los hechos se compone de astucia, fuerza, violencia, falsedad, disimulo (algo alejado del moralismo predicado por la tradición cristiana). El reconocimiento de una política que no prescinde de la maniobra, del juego de las apariencias.

Sin ilusiones ni prejuicios, observa los distintos tipos de Estados, los clasifica por géneros, establece las leyes -científicas y no morales- según las cuales cada Principado debe ser conquistado o gobernado [...] Ademàs, ¿prevalecieron en él las costumbres que describe y que imperaban en Italia? (ARON, Raymond apud MAQUIAVEL, 2001, p. XI – prefacio  – traducción nuestra).

           El realismo político de Maquiavelo está ligado, como hemos dicho, a un pesimismo antropológico. Asumiendo una naturaleza humana corrupta. Los hombres son corruptos, ingratos, volubles, simuladores, ávidos de lucro (MAQUIAVEL, 1999 – Capítulo XVII). Y son estos atributos negativos los que mejor definen la naturaleza humana. Un extenso trabajo dedicado a la cuestión antropológica en el pensamiento de Maquiavelo fue realizado por B. GUILLEMAIN (1974). Sobre la cuestión antropológica en Maquiavelo, ver también el artículo de Newton Bignotto (2008) y los trabajos de Anthony Parel (1992), José Nedel (1996) y Denis Rosenfield (1990).

            La visión negativa de Maquiavelo sobre el ser humano también aparece al comienzo de la obra Discurso sobre la primera década de Tito Livio: “como todos aquellos que discuten la vida civil y todos los ejemplos que llenan todas las historias, que establecen una república y ordenan su las leyes deben presuponer que todos los hombres son malos y que utilizarán la malignidad de su mente siempre que tengan la oportunidad de hacerlo” (Libro I, cap. III, p. 19-20? apud ALEXANDRE, 2013, p. 65 – traducción nuestra).

            El estudio de la historia, especialmente de la Antigüedad y la Antigua Roma, llevó a Maquiavelo a darse cuenta de que los hombres siempre actuaban por la fuerza y ​​la violencia. Por ello, el filósofo italiano pretende desarrollar una teoría centrada en la acción, teniendo en cuenta esta naturaleza humana. “Los seres humanos, dice, actúan y luchan según su naturaleza dual: a veces como animales, a veces como hombres, según lo que es propio de la naturaleza humana” (KRITSCH, 2001, p. 185 – traducción nuestra). Por eso el príncipe “[...] debe saber aterrorizar y golpear así como simular y disimular. Se necesita ser un zorro para conocer a los lobos y leones para aterrorizar a los lobos” (KRITSCH, 2001, p. 185 – traducción nuestra).

           Las numerosas referencias de Maquiavelo a la corrupción de la naturaleza humana y la capacidad del hombre para actuar de forma traicionera y violenta es lo que llama la atención de cualquier lector de la obra de Maquiavelo, especialmente de El Príncipe, como por ejemplo en su capítulo diecisiete “[…] de los hombres, en general se puede decir que son desagradecidos, volubles, simuladores y disimuladores, temerosos del peligro y ambiciosos de ganancia” (apud BIGNOTTO, 2008, p. 80 – traducción nuestra).

 

Maquiavelo Republicano

           En su obra El Príncipe Maquiavelo plantea que existen básicamente dos formas de gobierno: el Principado y la República. Pero “el ideal político de Maquiavelo, sin embargo, no es el príncipe por él descrito, que es mucho más una necesidad del momento histórico, sino el de la república romana, basada en la libertad y las buenas costumbres” (REALE; ANTISERI, 1990, p. 131 – traducción nuestra) Si Maquiavelo, el defensor de los “principados” aparece en su obra El Príncipe (entre 1512 y 1513), podemos decir que el Maquiavelo republicano aparece principalmente en la obra Discursos sobre la primera década de Tito Livio (entre 1513 y 1519) En este caso, podemos destacar al menos dos fases del pensamiento de Maquiavelo: justificación del absolutismo y posibilidad de la forma republicana de gobierno.

            ¿Qué hace que Maquiavelo considere a los principados lo suficientemente importantes como para escribir una obra sobre ellos? Sin pretender agotar las razones de tal empresa, podemos decir que en opinión de Maquiavelo, la elección de una u otra forma de gobierno depende de situaciones concretas, que pueden determinar la existencia de un gobierno fuerte, “cuando la nación está amenazada de deterioro, cuando la corrupción se propagó […] para crear y colocar sus instrumentos de poder para inhibir la vitalidad de las fuerzas disgregadoras y centrífugas” (SADEK apud WEFFORT, 2001, p. 20 – traducción nuestra), como ocurrió en Italia en su momento , dividida, corrompida, sujeta a invasiones externas, en torno a las cuales era necesario luchar por su unificación. “Cuando, por el contrario, la sociedad ya ha encontrado formas de equilibrio, el poder político ha encontrado su función regeneradora y 'educadora', está preparado para la República” (id., ibidem, p. 21 – traducción nuestra).

[...] en su obra Discursos sobre la primera década de Tito Lívio (también conocido como Discorsi), escrita entre 1513 y 1521, las preguntas que se plantea nuestro autor son de otra naturaleza: se refieren a las leyes, a la libertad, a la instituciones políticas y su funcionamiento en una república, gobierno constitucional y muchos otros temas rara vez asociados con su nombre (KRITSCH, 2010, p. 27  – traducción nuestra).

            Discorsi se divide en tres partes en las cuales se aborda el funcionamiento interno de las repúblicas, los asuntos militares y el ascenso y la caída de las repúblicas. En esta obra aparece el Maquiavelo republicano, como afirma Newton Bignotto (1991). En Discorsi no aparece un personaje central como “el príncipe”, ni se trata de darle “consejos”, sino de ofrecer una visión más amplia del sistema político, eligiendo (en los primeros capítulos del Libro I) como modelo histórico la antigua República romana a lo largo de sus 300 años para este ejercicio y con la misma intención “[...] de producir un libro que tenga “sentido práctico” [...] como se puede leer en el “Proêmio” (1982, p. 17-8)” (apud KRITSCH, 2010, p. 28 – traducción nuestra).

            Finalmente, sobre las dos obras más importantes de Maquiavelo, el prólogo de la 1ª edición de El Príncipe, traducida al portugués en 1933, Maurício de Medeiros, lo expresa así:

no se puede pensar en una cultura política sin conocer las dos obras principales de Maquiavelo. Calvino Filho [el editor] hizo bien en traducir O Príncipe. Èl viene a mostrar a mucha gente lo poco que ha cambiado la humanidad en estos cuatro siglos. Maquiavelo nació el 3 de mayo de 1469 y escribió El Príncipe poco después de 1500… En ese momento, Brasil estaba siendo descubierto y comenzaba el lento trabajo de colonización. Han pasado cuatrocientos treinta y tres años y la obra de Maquiavelo, leída en nuestro idioma, en la traducción dada aquí por Calvino Filho, parece un delicioso juego de epigramas de una palpitante actualidad… […] Positivamente, Brasil ya está listo para leer Maquiavelo! (apud BAGNO, 2014, p. 20 – traducción nuestra).

 

Referências Bibliográficas

ALEXANDRE, Bruno Santos. Glória e virtù em O Príncipe de Maquiavel. Dissertação (Mestrado em Filosofia), Programa de Pós-Graduação em Filosofia, Universidade de São Paulo, São Paulo, 2013.

BAGNO, Sandra. O Brasil na hora de ler Maquiavel: notas sobre a primeira edição brasileira d’O príncipe, traduzido por Elias Davidovich. Revista Tempo, vol. 20, p. 1-21, 2014. Acessado em 15/12/2015.

BIGNOTTO, Newton. A Antropologia Negativa de Maquiavel. Analytica, Rio de Janeiro, vol. 12, n. 2, p. 77-100, 2008.

____. Maquiavel republicano. São Paulo: Loyola, 1991.

CASSIRER, Ernst. O mito do Estado. Tradução Álvaro Cabral. São Paulo: Códex, 2003.

DE GRAZIA, Sebastian. Maquiavel no inferno. São Paulo: Companhia das Letras, 1993.

DINIZ, Eli. Ética e Política. Revista de Economia Contemporânea, n. 5, p. 57-70, jan./jun. 1999.

GUILLEMAIN, B. Machiavel: l’anthopologie politique. Genève: Droz, 1974.

GUIMARÃES, Carlos Nunes. Maquiavel: Realismo político e ética republicana. Tese (Doutorado em Filosofia), Programa de Pós-Graduação em Filosofia, Doutorado Integrado UFPB/UFPE/UFRN, Universidade Federal da Paraíba, João Pessoa-PB, 2013.

KRITSCH, Raquel. Maquiavel e a construção da política. Lua Nova, n. 53, p. 181-190, 2001.

____. Maquiavel e a República: lei, governo legal e institucionalidade política nos Discursos sobre a primeira década de Tito Lívio. Revista Espaço Acadêmico, vol. 10, n. 113, p. 26-37, out. 2010.

MAGALHÃES, Leonardo Vello de. Conflito e Liberdade em Maquiavel. Dissertação (Mestrado em Direito). Programa de Pós-Graduação em Direito, Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro, Rio de Janeiro, 2015.

MANIERI, Dagmar. O conceito de virtù em Maquiavel. Revista Crítica Histórica, ano VI, n. 11, p. 128-147, jul. 2015.

MAQUIAVEL, Nicolau. DIscurso sobre a primeira década de Tito Lívio. Brasília: UnB, 1982.

____. O Príncipe. Tradução de Maria Júlia Goldwasser. 2. ed. São Paulo: Martins Fontes, 2001.

NEDEL, José. Maquiavel: concepção antropológica e ética. Porto Alegre: EDIPUCRS, 1996.

PAREL, Anthony. The Machiavellian cosmos. New Haven: Yale University press, 1992.

REALE, Giovanni; ANTISERI, Dario. História da Filosofia. São Paulo: Paulus, 1990. Vol. II.

ROSENFIELD, Denis. Filosofia política e natureza humana. Porto Alegre: L&PM, 1990.

SADEK, Maria Teresa. Nicolau Maquiavel: o cidadão sem fortuna, o intelectual da virtú. In: WEFFORT, Francisco C. (org). Os Clássicos da Política. 13. ed. São Paulo: Ática, 2001. v.1.

 

texto y citas traducidas con la colaboración de Alexis Guerra