Hannah Arendt

por Alexsandro M. Medeiros

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publicado en: jul. 2022

versión en Portugués

 

           Filósofa judía, alumna del filósofo alemán Martin Heidegger, se exilió en los Estados Unidos en la época de la Segunda Guerra Mundial, huyendo de Alemania. En este período Hanna escribe Las orígenes del totalitarismo, donde analiza las características del régimen nacionalsocialista y estalinista.

            El siglo XX vio surgir en su historia, a pesar de toda la lucha por la democracia y por la libertad y los derechos individuales, diversas formas de regímenes totalitarios que, de diferentes maneras, buscaban someter a los individuos y a la sociedad misma al poder del Estado: estos son los Estados Totalitarios, como el Fascismo (en Italia, con Benito Mussolini), el Nazismo (o Nacional Socialismo en Alemania, con Adolf Hitler) y el Estalinismo (en Rusia, con Josef Stalin).

          Mussolini llegó al poder en 1922, cuando fue nombrado primer ministro y defendió la prioridad del Estado sobre el individuo. “La palabra 'fascismo' proviene del italiano 'fascio' y significa bulto atado con cuerdas. Esta imagen resume bien la ideología del fascismo. Desde esta perspectiva, el Estado funciona como la atadura que mantiene la unidad del paquete” (SELL, 2006, p. 127 – traducción nuestra). Sobre el fascismo, Noberto Bobbio escribió una obra titulada Dal fascismo alla democrazia (Del fascismo a la democracia), traducida al portugués, que profundiza el debate en torno al régimen fascista: su origen, los hechos que llevaron a la génesis y afirmación del fascismo. su ideología, la propagación de la resistencia contra el régimen, su caída y el establecimiento de la democracia constitucional, además de algunos personajes vinculados al régimen. “La forma en que Bobbio reconstruye la naturaleza del régimen y la ideología fascistas, es decir, del programa antidemocrático italiano, ofrece un parámetro para el análisis comparativo de muchos fenómenos análogos” (Michelangelo Bovero, prefacio a la edición brasileña apud BOBBIO, 2007 – traducción nuestra).

            En 1932 Hitler llegó al poder como líder del “Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes” y, como en el fascismo, creía que el Estado precede al individuo y también tenía un componente racial, defendiendo la idea de la superioridad de la raza aria. sobre otras razas. Antes del fascismo y el nazismo, a principios de siglo, Rusia también vivió un período marcado por revoluciones, culminando en 1917 con la Revolución Rusa que dio origen a la Unión Soviética, pero fue recién en 1924 que Stalin llegó al poder y permaneció allí hasta 1953, liderando un acelerado proceso de industrialización, expropiación de las propiedades campesinas, utilizando el poder estatal. 

            En estos dos últimos Arendt concentró buena parte de sus reflexiones y, según la filósofa, el totalitarismo es un fenómeno político que busca la dominación total, la expansión del mundo, teniendo como instrumentos de acción la ideología y el terror, es decir, el uso de una determinada forma de conocimiento y el uso de la violencia sin límite para la realización de sus fines políticos. Un componente esencial del totalitarismo es su uso de la ideología. “El totalitarismo utiliza, según Hannah Arendt, la 'ideología' como instrumento esencial para explicar absoluta y totalmente el curso de la historia” (VICENTE, 2012, p. 150 – traducción nuestra).

           Dentro de la ideología que subyace a los gobiernos totalitarios se encuentran el antisemitismo, el racismo (justificación biológica de la dominación de los pueblos), el imperialismo y un nacionalismo exacerbado.

           La pretensión de totalidad de un gobierno global es resultado del expansionismo imperialista, cuya estructura pretende someter a otros pueblos a leyes que no consintieron. “La expansión ilimitada del imperialismo consiste en una expansión en sí misma, en el uso de fuerza por fuerza, violencia por violencia” (FRANCISCA, 2012, p. 3 – traducción nuestra) y expansión de los instrumentos de dominación y violencia de un Estado-nación sobre otro Estado nacional. El imperialismo entendido como una política de expansión territorial de un país y la consecuente colonización de otro, expansión donde naciones enteras son colonizadas y dominadas económicamente en busca de conquistas, riquezas y poder, dominación que se lleva a cabo a través de la fuerza y ​​la violencia, donde tierras inmensas caen bajo el dominio completo de una nación sobre otra y los nativos son clasificados como ciudadanos inferiores (base del eurocentrismo y etnocentrismo de la superioridad de una porción de la gente sobre otra). Analisando el fenómeno del Imperialismo, Hobsbawn (1988) resalta, como una de sus características, la expansión de potencias capitalistas sobre otras regiones periféricas del mundo, como estrategia para alcanzar una hegemonía mundial por medio de la dominación económica, política y cultural, además del claro propósito de garantizar la captación de grandes riquezas.

            El nacionalismo exacerbado también ha contribuido a la expansión de los regímenes totalitarios, pues fomenta un patriotismo que se cree superior a los demás pueblos y naciones, comenzando por la lengua y encontrando su máxima expresión en el culto a la pureza que atribuye, a la raza aria, la cualidad de ser superior a otras razas.

           En Las esferas pública y privada Arendt pretende realizar una genealogía de la acción política, subrayando la oposición entre la esfera de lo común (koinon) a los ciudadanos -la esfera pública de la política- y lo que les es propio (idion) o dominio de la política casa (oikos) - la esfera privada. Los orígenes de la acción se remontan a la polis griega, un espacio de acción política, a través de la pluralidad de opiniones.

            En La condición humana, Hannah Arendt aborda los tres conceptos fundamentales que constituyen la génesis de su antropología filosófica: trabajo, producción y acción. En cuanto al trabajo, es necesario para la supervivencia biológica y es eficaz en la actividad del animal laborans, que desde un estado primitivo de existencia vivió aislado de los demás seres humanos, regido únicamente por los dictados fisiológicos de la vida animal. En cuanto a la producción, es la etapa del homo faber que produce objetos duraderos (técnicas) compartiendo sus conocimientos de manufactura con otros hombres. La acción, en cambio, es la matriz característica de la vida humana en sociedad. Los hombres actúan e interactúan entre sí dentro de una vida política en sociedad. Sólo la acción es la única característica de la esencia humana que depende exclusivamente de la presencia continua de otros hombres. Arendt enmarca el trabajo (labor) y la producción (trabajo) en el ámbito privado, mientras que la acción se sitúa exclusivamente en el ámbito público (política). Lo privado es el reino de la necesidad. El público es el reino de la libertad. La acción (política) nunca es equivalente al trabajo necesario para la supervivencia biológica o la producción técnica. La acción es una actividad comunicacional ejercida por el lenguaje de la pluralidad de opiniones en la confrontación política y realizada a través de la retórica.

            También en esta obra Arendt busca demostrar la inversión en el mundo contemporáneo entre las esferas pública y privada. A diferencia del mundo griego, donde la esfera pública claramente tenía una mayor importancia, en el mundo actual predomina la esfera privada y por tanto, en el pensamiento de Arendt, no hay espacio para la “acción”, pues esta ocurre predominantemente en el espacio de la política (SELL, 2006).

Disponible en: Estadão

 

Características del totallitarismo

            Arendt dio las pautas que caracterizan el totalitarismo hace ya casi 70 años, y lo definió como una nueva forma de gobierno que difiere de otras, como las tiranías y dictaduras, principalmente por la utilización del terror y porque supone la pérdida de la libertad y el espacio de lo político. Los siguientes son los elementos planteados por Arendt como características de los gobiernos totalitarios: a) Concentración del poder en un líder, b) Sustitución del sistema de partidos por un movimiento de masas, c) Terror total como mecanismo de dominación, d) Progresiva abolición de las libertades y derechos de la persona humana, e) Desplazamiento constante del centro del poder, f) Coexistencia del poder real y el ostensible, g) Uso de la propaganda y del sistema educativo para adoctrinar. h) Supervisión centralizada de la economía, i) Manipulación de la legalidad con el propósito del logro de sus objetivos.

 

 

Referências Bibliográficas

BOBBIO, N. Do Fascismo à Democracia: os regimes, as ideologias, os personagens e as culturas políticas. Rio de Janeiro: Elsevier, 2007.

FRANCISCA, Maria. Imperialismo e totalitarismo em Hannah Arendt: ruptura, racismo, ideologia e terror na destruição da condição humana. Trabalho apresentado no VI Encontro Hannah Arendt – Pluralidade, Mundo e Política, na Universidade Federal de Pelotas/RS, em maio de 2012.

HOBSBAWM, Eric. J. A Era dos Impérios, 1875-1914. Rio de Janeiro: Paz e Terra, 1988.

SELL, Carlos Eduardo. Introdução à Sociologia Política: política e sociedade na modernidade tardia. Petrópolis, RJ: Vozes, 2006.

VINCENTE, José J. N. Barbosa. Hannah Arendt: antissemitismo, imperialismo e totalitarismo. Ensaios Filosóficos, vol. VI, p. 144-155, out. 2012.

 

 

texto y citas traducidas con la colaboración de Alexis Guerra