Ética para hoy: reflexiones y notas

Ética para hoy: reflexiones y notas

texto publicado con la colaboración de

Iviane de Melo Pena, Thamia Leal de Oliveira e Juliana Beltrão da Silva

alumnos de Trabajo Social da UFAM

publicado en: out. 2021

versión en Portugués

        A lo largo del día, frente a personas, cosas y situaciones, se perpetran constantemente muchas valoraciones o prejuicios. Desde que el mundo es mundo, es así. El ser humano vive bajo el maniqueísmo de las cosas: el bien y el mal, lo cierto y lo herrado, y lo que hace diferente a cada uno tiene que ver con el buen carácter reflejado en la buena conducta hacia la sociedad, regida por reglas del buen vivir que hay que respetar. No debe confundirse con las leyes, pero está relacionado con el sentimiento de justicia social. Los principios o valores morales, como la ética, son piezas clave para la armonización de los grupos, para que exista un equilibrio y un buen funcionamiento social, que no permitan perjudicar a nadie. Al menos eso es lo que dice la teoría. En este sentido, la ética es un tema recurrente, ya que está ligada a la vida, a la cotidianidad del hombre.

           En estos días, muchos citan la palabra “ética”, pero cuando se les pregunta, no pueden explicarla ni definirla. Por tanto, el objetivo de este texto es acercarnos al concepto de ética para aclarar su comprensión a partir de una reflexión sobre la misma en la actualidad. En un principio, la ética nos remite a la norma, la libertad y la responsabilidad. Hablar de ética es hablar de libertad, ya que de nada sirve hablar de norma o responsabilidad si no partimos del supuesto de que el ser humano es realmente libre de actuar, o puede serlo.

           La norma nos dice cómo debemos actuar; y, si debemos actuar de esa manera, es porque también podemos no actuar de esa manera. Es decir, si debemos obedecer es porque podemos desobedecer o somos capaces de desobedecer la norma. Asimismo, no tendría sentido hablar de responsabilidad si el condicionamiento o el determinismo fueran tan completos como para considerar la respuesta como mecánica o automática.

           Por otro lado, si decimos que el determinismo es total, no hay nada que hablar de Ética; pues la Ética se refiere a las acciones humanas, y si están totalmente determinadas de afuera hacia adentro, no hay lugar para la libertad como autodeterminación y, en consecuencia, no hay lugar para la Ética.

           Para hablar de una de las ramas de la filosofía, dedicada a las cuestiones morales que orientan un entorno social, es necesario reflexionar sobre los dilemas de la conducta de los individuos, en la época contemporánea, en todos los ámbitos sociales, comenzando por la familia, la escuela, el trabajo. y así sucesivamente. Pensar en los traspiés de los seres humanos, reflejados en violencia, exclusión, egoísmo e indiferencia ante el destino de los demás e incluso de la sociedad.

            En la actualidad, la ética cubre un área amplia, pudiendo estar relacionada con temas que competen al entorno familiar, escolar, profesional, económico, social y político. Existen códigos de ética profissional (en portugués) que indican cómo debe comportarse el individuo en el ámbito de su profesión. Hoy en día, con un mundo cada vez más globalizado y competitivo, las personas se preocupan por la ética en sus negocios, mostrándose cada vez más eficaces para competir con éxito y obtener resultados positivos.

            Otro ejemplo a citar es en el ámbito político, donde la sociedad ha exigido cada vez más la moralidad de sus agentes y representantes y cada vez más "condenando" las acciones de quienes saquean las arcas públicas al quitarle al pueblo el recurso que debe ser utilizado en la prestación de servicios a la población (educação, saúde, seguridad, infraestructura).

            En el ámbito político, cabe destacar la importancia que asumieron los conceptos de democracia y derechos humanos (en portugués), que también son, simultáneamente, de carácter moral: por ejemplo, a partir de la discusión en torno a los conceptos de libertad, igualdad y justicia social. Pero, ¿qué está bien, qué está mal? Hay una serie de discusiones políticas en torno a los derechos de los grupos sociales que deben ser percibidos como cuestiones morales: el tema del aborto, por ejemplo, que genera gran polémica cuando se pone en la agenda, los derechos de los discapacitados, la eutanasia, entre otros temas. Son asuntos complejos que han pasado a lo largo del tiempo y hoy dan lugar a discusiones que chocan con el sentido ético para la resolución de cada situación en su propio tiempo.

            Directamente relacionada con el aspecto político, la ética también nos remite a la noción de ciudadanía y vida comunitaria con el objetivo de hacer felices a las personas. La ética en la ciudadanía busca reflexionar sobre el comportamiento humano desde el punto de vista de las nociones del bien y del mal, de lo justo y lo injusto, abarcando las normas morales y legales; La ética en la ciudadanía busca una forma en la que las personas puedan interactuar en la sociedad, obedeciendo tales leyes morales para el buen desempeño de la comunidad humana.

 

La crisis moral de la humanidad

            Se nós partirmos do princípio de que ninguém nasce com preceitos morais internalizados, temos que admitir que é pela educación (en portugués) que o indivíduo tem a chance de construir sua personalidade moral E em uma sociedade competitiva e individualista como a que vivemos, pode parecer utopia aspirar por valores como a justiça, baseados na reciprocidade e no compromisso pessoal. Assistimos todos os dias ao retrato de um país que esqueceu esse “princípio da vida”. Nem é preciso dizer quem mais sofre com esse descompromisso. Nesse descompasso, patologias sociais como as desigualdades e a corrupción (en portugués) se proliferam ficando cada vez mais aguçando a crise dos valores morais e sociais.  E isso atinge a humanidade, de modo geral.

            Si partimos del principio de que nadie nace con preceptos morales internalizados, tenemos que admitir que es a través de la educación (en portugués) que el individuo tiene la oportunidad de construir su personalidad moral, y en una sociedad competitiva e individualista, como en la que vivimos, puede parecer utopía aspirar a valores como la justicia, basada en la reciprocidad y el compromiso personal. Todos los días vemos el retrato de un país que ha olvidado este “principio de vida”. No hace falta decir quién sufre más esta falta de compromiso. En este desajuste proliferan patologías sociales como la desigualdad y la corrupción (en portugués), agudizando cada vez más la crisis de valores morales y sociales. Y esto afecta a la humanidad en general.

         La ética asume la necesidad de la reflexión sobre los valores sociales en medio de la crisis establecida, reducida al individualismo y la competitividad, por lo que se hace necesario, más que nunca, preocuparse por lo social. Sí, porque la crisis de la humanidad es una crisis moral. Es evidente aquí, la falta de ética en diversas áreas. La discusión sobre la justicia social es también una discusión moral, admitiendo que los valores de las acciones sociales están distorsionados debido a la lógica del sistema vigente. El bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, lo justo y lo injusto dieron paso al sentimiento de supervivencia, del “sálvese quien pueda” o del interés personal y privado en una sociedad explotadora, que enmascara la libertad, condición fundamental para la realización de acciones morales.

           Además, vivimos en una sociedad globalizada (en portugués), donde el mundo se ha convertido en una gran aldea global. En ningún momento se alcanzó un nivel de interrelación que nos permitiera hablar de un mercado mundial que determina la producción, distribución y consumo de bienes, y de una cultura de virtualidad real, que conecta todas las partes del globo e influye en el comportamiento. Y en medio de este proceso todavía se habla de “ética de mercado”.

           En medio de todos estos aspectos sociales y globales, es necesario que cada ser humano sea consciente de que las reflexiones no son suficientes, es necesario cambiar conceptos, tener comportamientos acordes con lo que armoniza a la sociedad en todos sus segmentos. No se puede ignorar que, tanto en el contexto de las relaciones humanas, como en el ámbito político, económico, en definitiva, social, los juicios se hacen constantemente de forma moral. Baste señalar que un gran espacio en las discusiones entre amigos, familiares o laborales engloba aquellos sentimientos que presuponen juicios morales: indignación, rencor, sentimientos de culpa y vergüenza. También en el ámbito político, la moral se juzga a sí misma continuamente, y valdría la pena considerar cómo sería una disputa política, no impulsada al menos por categorías morales.

           Sin embargo, no hay recetas para actuar bien: el compromiso contigo mismo, con los demás, con las nuevas generaciones requiere un estado de alerta constante. Vivir en el molde de la moral no es una tarea sencilla ni fácil, pero existe la posibilidad de participar en un mundo moral. Y lo que podemos aprender de la lección es que los problemas éticos que se presencian hoy no se resolverán únicamente mediante intentos aislados de educación o instrucción ética a las personas. Se necesita voluntad individual y política para cambiar las condiciones sociales que generan males sociales como la violencia, la corrupción (en portugués), la explotación, las vicisitudes de los marginados de la sociedad. En otras palabras: "reformar al individuo" no es suficiente para "reformar la sociedad"; Ambos deben reformarse. Un proyecto moral desconectado de un proyecto político sucumbiría en el fracaso. Los dos procesos van de la mano, ya que la formación de un ser humano plenamente moral y ético solo es posible en una sociedad que también se esfuerza por ser justa y democrática, con igualdad de derechos para todos, sin excepción.

          Y dado que la ética es la ciencia que estudia el comportamiento humano (como lo entendía el filósofo griego Aristóteles), con énfasis tanto en los valores individuales como en los valores del individuo ante la comunidad a la que pertenece, es imperativo exigir seriedad de cada uno y de la sociedad y dignidad en sus acciones, sean políticas, sociales, culturales, religiosas o morales. Siempre es importante analizar cómo la ética está presente en nuestra vida hoy, ya que se observa que ciertos valores que cada individuo asimila durante su formación como persona, muchas veces los adquiere en su familia, en la escuela, en fin, tales valores buscan guiarnos en nuestras decisiones, entre lo correcto y lo incorrecto, el bien y el mal. Tenemos una libertad de elección que nos hace más responsables de nuestras acciones y nos anima a poner en práctica nuestro respeto y dignidad, teniendo en cuenta el bien común de todos los que nos rodean.

 

WEBGRAFIA CONSULTADA

NASH, L. 2001. Uma abordagem da importância da ética nas organizações. Disponível em: www.puccamp.br/centros/cea/sites/revistas/conteúdo

 [PDF] ÉTICA E MORAL, Nos dias de hoje. Disponível em: www.saojose.paloyinas.com.br>files>media.

 

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