Martin Luther King y la lucha por los derechos civiles: un sueño hecho realidad

Martin Luther King y la lucha por los derechos civiles: un sueño hecho realidad

por Alexsandro M. Medeiros

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publicado en out. 2021

versión en Portugués

            Martin Luther King (1929-1968) fue el hijo mayor de una familia de estadounidenses negros en el estado de Georgia: “altamente educado, profundamente religioso, con personalidad audaz y dramaturgo excepcionalmente dotado” (ALEXANDER, 2017, p. 215 – traducción nuestra), “pastor evangélico [...] Premio Nobel de la Paz, discípulo de Gandhi, líder antisegregación [...] apóstol de la no violencia” (BOERI, 2001, p. 52 – traducción nuestra) y una de las figuras norteamericanas más importantes del Siglo XX (BRANCH, 1988).

            A los 19 años, siguió los pasos de su padre y se convirtió en pastor bautista, y luego se graduó en teología en el Seminario Crozer. A los 25 años se convirtió en pastor de la Iglesia Bautista de Montgomery y fue donde inició la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Tres años más tarde se convirtió en el líder de un movimiento destinado a poner fin a las leyes de segregación por medio de manifestaciones y boicots pacíficos a través de la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur (SCLC): una organización de iglesias y sacerdotes negros.

            En sus estudios se inspiró en las ideas de Mahatma Gandhi, principalmente por su activismo no violento, y fue a la India en 1959 para conocer las formas de protesta pacífica de Gandhi. Otra fuente inspiradora sobre Luther King fue la obra Civil Disobedience, de Henry D. Thoreau (1817-1862). De las influencias de Gandhi y Thoreau, King se convirtió en un

desobediente que utilizó formas de acción no violenta para tratar de combatir la hostilidad entre dos comunidades que formaban parte de la misma unidad política [...] El Reverendo Martin Luther King, fue uno de los líderes del movimiento a favor de los derechos civiles para la población negra estadounidense durante los años cincuenta y sesenta (ARAÚJO, p. 17 apud BOERI, 2001, p. 51 – traducción nuestra).

            No podemos evitar tener en cuenta que, como pastor evangélico, Luther King era un hombre temeroso de Dios y fue su creencia en la verdad de las enseñanzas de Cristo lo que lo llevó adelante en su lucha por los derechos civiles.

           Incluso en prisión, Luther King nunca dejó de considerar la influencia inspiradora de Ghandi y el Evangelio. Así escribió una de las innumerables cartas dirigidas a compañeros de ministerio, la Carta desde la prisión de Birminghan, escrita en 1963: “Al principio de su carta, llama la atención de todos sobre el peligro de practicar la injusticia, que puede poner en riesgo a toda una sociedad, al tiempo que resalta la importancia de la lucha no violenta, obedeciendo principios, reglas y organización” (BOERI, 2001, p. 56 – traducción nuestra).

Disponible en: Missio Alliance

            También es gracias a esta Carta que conocemos la convicción de Luther King:

sobre “la interrelación existente entre todas las comunidades” y la fuerza de su creencia que “nos encontramos atrapados dentro de las ineludibles redes de la reciprocidad, unidos al mismo carro del destino” (King, 1968). Desde 1957 King había comenzado a expresar su visión de la “comunidad amada” unida por buena voluntad y comprensión mutua (VOPARIL, 2013, p. 97).

           Este concepto de una comunidad amada, con raíces cristianas, consiste en “un esfuerzo para reconstruir – o crear en primer lugar – un fuerte sentido de comunidad capaz de sostener y empoderar un pueblo subyugado” (VOPARIL, 2013, p. 97).

            La ética cristiana, fundada en la justicia y el amor, como fuerza propulsora del cambio social.

“el amor cristiano, funcionando como el método gandhiano de la no violencia, fue una de las armas más potentes disponibles para los negros en su lucha por la libertad” (King, 1991: 16). En su visión, ágape se entiende como “el amor en acción [...] el amor que busca preservar y crear comunidad” (King, 1991: 20) (apud VOPARIL, 2013, p. 98).

 

La lucha por los derechos civiles en Estados Unidos

           La existencia de la discriminación racial en Estados Unidos es algo bastante pronunciado. Entre los principales logros del movimiento afroamericano por los derechos civiles en las décadas de 1950 y 1960, Andrews (1985, p. 52) destaca la superación de la segregación, el sufragio extendido a los negros a través de la Ley de Derechos Electorales de 1965, además de los programas del gobierno federal estadounidense para promover la igualdad de oportunidades y acciones afirmativas para combatir el racismo. “En 1964 y 1965, el Congreso, actuando a raíz del asesinato de JFK, abolió las leyes de segregación y aprobó leyes que garantizaban los derechos civiles y políticos de los negros” (ALEXANDER, 2017, p 218 – traducción nuestra).

Los avances políticos de los negros continuaron en la década de 1970, pero principalmente a nivel local y estatal. Los afroamericanos fueron elegidos para los ayuntamientos y las legislaturas estatales en números cada vez mayores, y muchas ciudades y condados estadounidenses (incluidos Los Ángeles, Chicago, Detroit, Washington, Filadelfia, por nombrar algunos) están gobernados por alcaldes negros (ANDREWS, 1985, p. 52 – traducción nuestra).

            Martin Luther King se destacó precisamente por su compromiso político y defensa de los derechos civiles de la población negra norteamericana, promoviendo una nueva experiencia de fe religiosa mezclada con solidaridad cívica. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que la gran mayoría de pastores negros no participó en esta lucha y militancia. Paiva (2010, p. 124 – traducción nuestra) llega a calcular “que solo 14 de las más de 400 iglesias negras en Birmingham acogieron las reuniones del movimiento [de los derechos civiles]”. Estos pocos pastores negros del sur de Estados Unidos, entre los que estaba Luther King, apoyados en fundamentos cristianos, defendían valores como la justicia, la igualdad, la libertad.

En esta acción cristiana, el amor cristiano estuvo necesariamente acompañado de un deseo de justicia. Esto es lo que propuso King en su primer discurso en 1955: “Seamos cristianos en todas nuestras acciones. (Está bien) Pero quiero decirte esta noche que no es suficiente hablar de amor. El amor es uno de los puntos principales de la fe cristiana. Hay otro lado llamado justicia. Y la justicia es amor realmente experimentado. (Así es) Justicia es amor corrigiendo todo lo que se rebela contra el amor” (PAIVA, 2010, p. 125-126 – traducción nuestra).

            En Luther King, el religioso y el activista de los derechos civiles se mezclaron, en el que el amor se vuelve capaz de conducir a la solidaridad social y la virtud política, en una combinación armoniosa entre religión y política. El amor entendido como acción y comunión con la comunidad, como cemento que puede unir a la comunidad, luchar contra la injusticia y atender las necesidades de sus hermanos espirituales.

           Y no olvidemos que fue en otro hombre profundamente religioso en el que Luther King buscó inspiración para crear un método de lucha. Este método fue el de la no violencia, defendido por Mahatma Gandhi.

Disponible en: The Sun.

Aplicando el método de la no violencia, Luther King encabezó en 1963 “La Marcha a Washington” una protesta por los derechos civiles a la que asistieron más de 200.000 personas que se manifestaron en pro de los derechos civiles de todos los ciudadanos de los Estados Unidos.

            Fue en esa histórica marcha donde pronunció su famoso discurso I have a dream (Yo tengo un sueño).  He aquí hay un extracto de su declaración:

El camino está lleno de asperezas, pero a pesar de la fatiga y la humillación, todavía tengo un sueño (...) Sueño que, sobre las colinas rojas de Georgia, los hijos de antiguos esclavos y los hijos de esclavistas puedan sentarse juntos a la mesa de la fraternidad. Sueño que el estado de Mississippi, plagado de opresión y brutalidad, se transforme en una tierra de libertad y justicia. Sueño que algún día Alabama se convierta en un estado donde los niños negros puedan tomarse de la mano con los niños blancos y caminar juntos como hermanos y hermanas. Aún tengo un sueño (...) Con esta fe vuelvo al Sur. Con esta fe arrancaremos un trozo de esperanza del monte de la angustia. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, ir a la cárcel juntos, seguros de que algún día seremos libres (apud BOERI, 2001, p. 54 – traducción nuestra).

            En este mismo discurso, Luther King habla de la urgencia del momento y enfatiza una vez más el método de la no violencia.

Disponible en: VOA News.

Sería fatal para la nación ignorar la urgencia del momento y subestimar la determinación de los negros (...). No habrá paz ni tranquilidad hasta que a los negros se les otorguen sus derechos de ciudadanía [...] “No podemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. En todo momento, necesitamos elevarnos a alturas majestuosas para enfrentar la fuerza física con la fuerza del alma (...) (apud PAIVA, 2010, p. 138 – traducción nuestra).

            Fue en su lucha por los derechos civiles que Luther King se enfrentó a la necesidad de la desobediencia civil, es decir, luchar contra las injusticias significaba tener que desobedecer leyes injustas. Su forma de luchar es un claro ejemplo de desobediencia civil, sin embargo, una desobediencia que no usa la violencia, sino que es pacífica, no violenta. Luther King luchó por los derechos civiles porque consideraba que las leyes segregacionistas eran injustas y, frente a la ley injusta, creía que era necesario luchar.

            Un año después, a los 35 años, recibió el Premio Nobel de la Paz, el más joven en recibir este premio. “El telegrama que comunicaba que se había otorgado el premio decía: 'El Premio Nobel de la Paz de 1964 fue otorgado a Martin Luther King, por haber defendido firme y continuamente el principio de no violencia en la lucha racial en su país y en el mundo'” (BOERI, 2001, p. 52-53 – traducción nuestra).

 

Referencias

ALEXANDER, Jeffrey C. A tomada do palco: performances sociais de Mao Tsé-Tung a Martin Luther King, e a Black Lives Matter hoje. Sociologias, Porto Alegre, ano 19, no 44, p. 198-246, jan/abr 2017.

ANDREWS, George Reid. O negro no brasil e nos estados unidos. Lua Nova: Revista de Cultura e Política, v. 2, n. 1, p. 52-56, jun. 1985. Acesso em 06/03/2018

BOERI, Hélio A. A. Desobediência Civil: um estudo da resistência como ato ao direito de cidadania. Dissertação (Mestrado em Direito). Programa de Pós-Graduação em Direito. Universidade Federal de Santa Catarina. Florianópolis, 2001.

BRANCH, T. Parting the Waters: America in the King Years, 1954-63. New York: Simon and Schuster, 1988.

KING JÚNIOR, Martin Luther, Jr. A Testament of Hope: The Essential Writings and Speeches of Martin Luther King, Jr. New York: HarperCollins, 1991.

____. Carta desde la Cárcel de Birmingham. In: Antología de Martin Luther King. México: D.F., pp. 3-28, 1968.

PAIVA, Angela Randolpho. Novos valores religiosos: referência para o exercício da cidadania. In: ____. Católico, protestante, cidadão: uma comparação entre Brasil e Estados Unidos [online]. Rio de Janeiro: Centro Edelstein de Pesquisas Sociais, 2010, p. 124-146. Acesso em 08/03/2018.

VOPARIL, Christopher J. Religión y lucha por la justicia social en el pensamiento político estadounidense: Richard Rorty, John Rawls, y Martin Luther King, Jr. Análisis político, Bogotá, n. 79, p. 93-102, sep./dic., 2013. Acesso em 08/03/2018.

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