Que es la Ética

Que es la Ética

por Alexsandro M. Medeiros y Alexis Guerra

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publicado en: set. 2021

versión en Portugués

            El concepto de "ética" se remonta a los griegos; proviene de êthos (con la letra griega inicial eta) y éthos (con la letra griega epsilon). En su primer significado, êthos designa residencia, morada, lugar donde se vive. En este uso, ethos es la transposición metafórica del significado original con el que se usa la palabra en el idioma griego habitual y que denota la morada, guarida o refugio de los animales, de ahí el término moderno Etología, o estudio del comportamiento animal. La transposición metafórica del ethos al mundo humano de las costumbres es sumamente significativa y es el resultado de una profunda intuición sobre la naturaleza y condiciones de nuestra acción (praxis), que están encomendadas a la construcción y preservación de nuestra verdadera residencia en el mundo como seres inteligentes y libres: la morada del ethos, cuya destrucción significaría el fin de todo sentido para la vida propiamente humana.

            En su segundo sentido, ethos designa el conjunto de costumbres normativas de la vida de un grupo social, la forma de ser, el personaje. Este último significado lo popularizará Aristóteles, quien lo integra definitivamente en la filosofía, utilizando el adjetivo ethiké (ethiké procede del sustantivo ethos enseñado por Carlos Ferraz, 2014) que califica un cierto tipo de conocimiento derivado de la expresión ethiké pragmateia, que se puede traducir, tanto como ejercicio constante de las virtudes morales, como ejercicio de investigación y reflexión metódica sobre las costumbres.

            Es interesante reservar algunas palabras sobre la palabra moral, ya que la ética y la moral a menudo se consideran sinónimos. Moral traduce el latín moralia (sustantivo) o moralis (adjetivo), presentando una evolución semántica análoga al término ética. Los romanos no podían distinguir, en latín, entre êthos y éthos, traduciendo por mos y mores. “Tal concepto fue posteriormente traducido por Cícero al término latino mos, del cual proviene la palabra ‘moral’, de tal manera que ‘moral’ sería una mera traducción de ‘ética’ (que significa lo mismo)” (FERRAZ, 2014, p. 09 – traducción nuestra). Etimológicamente, la raíz de moralis es el sustantivo mos (mores) que corresponde al ethos griego. Desde la época clásica, moralis se convierte en la traducción habitual del griego ethiké y este uso se transmite al latín tardío y, finalmente, al latín escolástico, prevaleciendo su uso tanto como adjetivo, para designar una de las partes de la Filosofía, como para calificar esta. disciplina filosófica con la expresión Philosophia moralis, hoy vulgarizada en varias lenguas occidentales, tan simplemente como un sustantivo, como moral en nuestro lenguaje actual.

            Si bien los conceptos de ética y moral pueden considerarse sinónimos desde el punto de vista de la etimología de la palabra, en el campo filosófico se suele hacer una distinción, entendiendo la ética como un estudio de la moral y, en este caso, se puede entender la ética. también como filosofía moral. En este sentido, la ética se entiende como la ciencia de la conducta que, según Abbagnano (2007), existen dos concepciones fundamentales de esta ciencia que fueron pensadas de diversas formas tanto en la antigüedad como en la Edad Media (como Platão, Aristóteles, los filósofos estóicos o Santo Tomás de Aquino) como en la modernidad y contemporaneidad (Leibniz, Spinoza, Kant, Hegel):

1- lo que la considera como una ciencia del fin hacia el que debe orientarse la conducta de los hombres y de los medios para alcanzar ese fin, deduciendo tanto el fin como los medios de la naturaleza del hombre; 2- aquello que lo considera como la ciencia del móvil de la conducta humana y busca determinar dicho móvil con miras a dirigir o disciplinar esta conducta (id., Ibidem, p. 380 – traducción nuestra).

            Como filosofía moral, la ética es el estudio de la moral, el comportamiento moral del ser humano, lo que se considera bueno o malo, correcto o incorrecto, mientras que la moral sería el conjunto de valores pertenecientes a un determinado grupo o a un individuo. En otras palabras, la moral sería la forma en que se comportan los individuos, por lo que Assmann (2009, p. 87 – traducción nuestra) afirma que la moral “tiene que ver con todo el comportamiento humano - y solo con este comportamiento - en el que están involucrados el bien o el mal, lo que nos lleva a comprender que no todo lo que hacemos tiene que ver con la moral”.

            Es en este mismo sentido que Bunge (2002, p. 130 – traducción nuestra) conceptualiza la ética como el estudio de la moral: la ética sería la “rama de la filosofía que analiza conceptos morales (como bondad y verdad moral) y preceptos morales (como los de reciprocidad)”. En la misma línea de razonamiento, Japiassú y Marcondes (2001, p. 69 – traducción nuestra) hablan de la palabra ética, definiéndola como:

Parte de la filosofía práctica que pretende elaborar una reflexión sobre los problemas fundamentales de la moral (finalidad y sentido de la vida humana, fundamentos de obligación y deber. Naturaleza del bien y del mal, valor de la conciencia moral, etc.) [...] A diferencia de la moral, la ética se preocupa más por detectar los principios de una vida de acuerdo con la sabiduría filosófica, por elaborar una reflexión sobre las razones para querer la justicia y la armonía y sobre los medios para lograrlas.

           Cuando hablamos de ética, no solo estamos hablando de teorías, práctica, filosofía, teología, sino también de la vida misma. La ética siempre se aplica en nuestro día a día, en el trabajo, en la escuela, en la familia, etc. Está directamente vinculado al carácter, a la libertad humana. Teóricamente se trata del estudio de acciones o costumbres, siendo también el desempeño real de un tipo de conducta, como afirma Valls (1994, p. 7 – traducción nuestra):

Tradicionalmente ésta [la ética] se entiende como un estudio o reflexión científica o filosófica y, posiblemente, incluso teológica, sobre las costumbres o acciones humanas. Pero llamamos ética a la vida misma [...] La ética puede ser el estudio de acciones o costumbres, y puede ser el desempeño mismo de un tipo de comportamiento.

            La ética es, por tanto, un estudio (teoría) respecto a la buena conducta humana, del bien y del mal, de lo correcto o lo equivocado, según cada costumbre, comportamiento y cultura de cada región. Otro tema importante que guía la ética sería el hecho de que las costumbres cambian con el tiempo y lo que es aceptado por la sociedad hoy puede considerarse incorrecto en el futuro. Además de lo que la sociedad considera incorrecto aquí, otra cultura lo considera correcto. Un ejemplo es la marihuana, que en otros países no está prohibida, a diferencia de Brasil.

 

ÉTICA GRIEGA ANTIGUA

            “La reflexión griega en este campo surgió como una investigación sobre la naturaleza del bien moral, en la búsqueda de un principio absoluto de conducta” (VALLS, 1994, p. 24 – traducción nuestra).

            Pero, ¿en qué consiste este bien moral? ¿Cuál es el mayor activo? ¿Sería felicidad, dinero, honores, placer? ¿Y qué es ese Bien Supremo del que tanto hablan los filósofos griegos? Son cuestiones que están directamente relacionadas con la ética griega porque, para la mayoría de estos pensadores, como Sócrates, Platão y Aristóteles, este Bien Supremo solo puede lograrse mediante la práctica de una vida virtuosa, con la razón como guía de nuestras acciones.

            Para Sócrates, una vida virtuosa depende de conocerse a sí mismo. El filósofo creía que a través de la razón era posible alcanzar un ideal ético de vida. Pero como nuestra vida es un conflicto constante entre las pasiones, los deseos, las emociones y la razón, no siempre la razón es capaz de mantener el dominio y el control sobre nuestras acciones. Esto se debe al hecho, según Sócrates, de que no nos conocemos a nosotros mismos. El lema conócete a ti mismo expresa toda la preocupación moral de Sócrates y no era un lema meramente teórico, sino práctico, ya que no buscaba solamente el conocimiento puro, sino la sabiduría de la vida. Sócrates dice que lo más importante está dentro de cada uno de nosotros, que cuanto mejor nos conocemos, mayores son nuestras virtudes y que dentro de nosotros está la pureza de vivir por nuestras propias elecciones.

            Además de Sócrates, Aristóteles también realizó grandes aportes al campo de la Ética, cuyo pensamiento también se puede considerarse desde una “ética racionalista”. Una de las aportaciones de este filósofo es la idea de que las virtudes no son algo que se adquiere de la noche a la mañana, sino que se logran mediante el uso de la razón, del hábito y las acciones virtuosas. “El hombre necesita convertir sus mejores disposiciones naturales en hábitos, según la razón” (VALLS, 1994, p. 33 – traducción nuestra).

           En este punto Valls nos muestra el esfuerzo de Aristóteles por producir una ética basada en la virtud. Nos dice que debemos ejercer la virtud para luego ser más críticos, más éticos y actuar de acuerdo con nuestras reflexiones diarias. Actuar éticamente es algo que para los griegos se centró en una actividad de la razón: la razón como guía de nuestras acciones para la busquéda del ideal del Bien. 

 

ÉTICA Y RELIGIÓN

            La religión está tan presente en la vida de las personas que buena parte de la sociedad basa sus acciones (o al menos orienta sus acciones) en torno a mandamientos divinos que son, en esencia, reglas de conducta moral.

            Tomando como referencia la época medieval, observamos que el comportamiento religioso fue el gran fundamento de la ética y la moral, ya que el cristianismo predicó los valores religiosos ante la sociedad. La ética medieval “tiene una consecuencia profunda: cuando el hombre se pregunta cómo debe actuar, ya no puede contentarse con la respuesta que ordena actuar según la naturaleza, sino que debe adoptar una nueva posición que ordene actuar según la voluntad del Dios personal” (VALLS, 1994, p. 36 – traducción nuestra).

            De alguna manera, el autor cree que “la religión, sin duda alguna, ha traído un gran progreso moral a la humanidad” (VALLS, 1994, p. 37 – traducción nuestra). En esta frase, el autor entiende que, incluso con los diversos problemas morales que las religiones llevan dentro de sí mismas, también manifiestan en el hombre un autocontrol capaz de contener sus impulsos negativos mediante castigos divinos como el pecado. Sin embargo, al permitir que las mayores atrocidades fueran admitidas sin ningún tipo de vergüenza, como en el caso de la Inquisición, la religión predominante de Occidente en la Edad Media no tuvo el pulso firme para imponer una ética más sana a la sociedad. Un hecho que no fue muy bien explorado por el autor.

 

LOS IDEALES ÉTICOS

[...] La reflexión ético-social del siglo XX trajo, además, otra observación importante: en la masificación actual, la mayoría de hoy puede que ya no se comporte éticamente, ya que no vive inmoralmente, sino amoralmente. Los medios de comunicación, las ideologias, los aparatos económicos y del Estado ya no permiten la existencia de sujetos libres, de ciudadanos conscientes y participantes, de la conciencia con capacidad de juicio. ¿Es el fin del individuo? (VALLS, 1994, p. 47 – traducción nuestra).

            El autor introduce una observación importante sobre el comportamiento ético de la sociedad después del siglo XX, en la cual la mayoría actúa sin la noción de moralidad e influenciada por ideas externas, haciendo que la ética, en cierto modo, sea impracticable en todos los aspectos. Y esta reflexión significa, en cierto modo, el motivo de la banalización de la conciencia humana, donde ya no hay lugar para la duda, para la búsqueda de respuestas y del libre desarrollo de la conciencia individual.

 

LA LIBERTAD

            “Hablar de ética es hablar de libertad [...] no tiene sentido hablar de norma o responsabilidad si no partimos del supuesto de que el hombre es realmente libre” (VALLS, 1994, p. 48 – traducción nuestra).

            A través de la ética, el hombre puede decidir entre el bien y el mal. Sin embargo, éste es el problema de la libertad, pues lo que puede ser bueno para algunos, puede no ser favorable para otros. De esta manera, las relaciones éticas están ligadas al comportamiento humano, pues el hombre busca deberes que garanticen su bien individual. La filosofía ofrece a la ética una reflexión sobre lo que es la persona humana, cuya autenticidad se expresa en el proyecto de humanización, es decir, el hombre perfila sus propios valores. Como dijo el filósofo Sócrates, Conócete a ti mismo. Valls destaca en su obra:

Hablar de ética es hablar de libertad. Al principio, la ética nos recuerda las normas y la responsabilidad. Pero no tiene sentido hablar de norma o de responsabilidad si no se parte del supuesto de que el hombre es realmente libre, o que puede serlo. Porque la norma nos dice cómo debemos actuar. Y si debemos actuar de esa manera, es porque (al menos teóricamente) tampoco podemos actuar de esa manera. Es decir: si debemos obedecer es porque podemos desobedecer, somos capaces de desobedecer la norma o el precepto. (VALLS, 1994, p. 48 – traducción nuestra).

            Cuando nos referimos a la ética y al comportamiento humano, automáticamente nos referimos a la libertad, es la base del pensamiento de muchos filósofos, como: Hegel, Schelling y la filosofía existencialista de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Estos filósofos desencadenan muchas discusiones sobre la libertad. El tema de la libertad, en Hegel, es muy discutido, y con razón, por la profundidad con la que este filósofo aborda el tema, que es realmente central en su pensamiento (VALLS, 1994, p. 52 – traducción nuestra).

 

LA ÉTICA HOY

Un mérito definitivo del pensamiento de Kant es que colocó la conciencia moral del individuo en el centro de toda preocupación moral. Después de todo, el deber ético siempre atrae al individuo, aunque nunca puede ser considerado una especie de Robinson Crusoe, como si viviera solo en el mundo (VALLS, 1994, p. 70-71 – traducción nuestra).

            Este mérito se debe a que Kant considera su método de pensar la ética como algo que surge de la conciencia humana como centro, como determinante de los principios personales según la conciencia de cada uno. Como dice la cita, aunque nunca podremos ser como un Robinson Crusoe, aislarnos de la sociedad para que podamos vivir de acuerdo con nuestras propias reglas y conceptos, implica estar de acuerdo en que cada uno piensa a su manera, la conciencia de cada uno se comporta a su manera y define individualmente lo que está bien o mal.

Buscando superar el punto de vista kantiano, al que llama moralista, Hegel insistió en otra esfera, a la que llamó la esfera de la ética o la vida ética. En este ámbito, la libertad se da dentro de instituciones históricas y sociales como la familia, la sociedad civil y el Estado. Hegel no teme afirmar que "el Estado es la realidad efectiva de la idea ética". No hay duda de que la exposición de Hegel tiene al menos el mérito de ubicar dónde se encuentran los problemas éticos (VALLS, 1994, p. 71 – traducción nuestra).

            Hegel se opuso al pensamiento individual de Kant y piensa en los problemas éticos actuales de una manera más colectiva. Destaca el tema de la ética hoy, dividiéndolo en tres puntos en lo que él llama de Eticidad o vida ética: La Familia, la Sociedad Civil y el Estado. Hegel enfatiza al Estado como ejemplo de lo que sería la personificación del significado de la ética, y aunque no estemos de acuerdo, debemos apreciar que realmente supo ubicar los problemas éticos de hoy. Estos tres factores son determinantes en la construcción de los principios educativos y morales de cada uno, ya que, a través de los primeros lazos familiares, la vida en sociedad civil y el sometimiento al Estado, sus leyes y sistemas políticos, el concepto de vida moral y el pensamiento ético actual se genera y es influenciado.

            Son muchos los temas involucrados en la ética, podríamos mencionar muchos de ellos, pero es un proceso complejo, porque en la carrera por el descubrimiento del conocimiento científico, la ética va rezagada, lo que dificulta su definición. Son muchos los filósofos que la abordan, Hegel, Platón, Aristóteles, etc. A partir de ahí podemos comprender la riqueza que hay en el material expuesto por Álvaro Valls en su libro: Qué es la ética. Finalmente, se entiende claramente que actuar éticamente es actuar de acuerdo con el bien.

Por mucho que varíen los enfoques filosóficos o incluso las condiciones históricas, algunas nociones, aunque bastante abstractas, permanecen firmes y consistentes en la ética. Una de ellas es la cuestión de la distinción entre el bien y el mal. Actuar éticamente es actuar de acuerdo con el bien. La forma en que se definirá este bien es un segundo problema, pero la opción entre el bien y el mal, distinción planteada hace algunos milenios, parece seguir vigente (VALLS, 1994, p. 67 – traducción nuestra).

 

LA EVOLUCIÓN DE LA ÉTICA

            De acuerdo a los planteamientos de Pietro Ubaldi en su obra de 24 libros, todo en el Universo evoluciona, es un constante venir a ser, un permanente transformismo que va de lo negativo a lo positivo, de la ignorancia al conocimiento, de la división y agresividad a la unidad y cooperación, de la oscuridad a la luz, del odio al amor, en un proceso guiado por la Ley de Dios.

            En este sentido, la ética cumple la función de iluminar al hombre, de orientarlo y dirigirlo en el camino de la evolución que lleva al establecimiento de un mundo mejor en el que pueda encontrar su felicidad.

            Pero la ética en nuestro mundo es relativa, dependiendo del nivel evolutivo de cada persona; es decir, según “la forma mental del individuo, de su manera de concebir la vida conforme a su nivel biológico […] y que corresponde a sus instintos e impulsos espontáneos” (UBALDI, 2014, p. 40 – traducción nuestra). Ahora, dado que la ética define parámetros para establecer lo que es bueno y lo que es malo, el filósofo italiano afirma que para ello “el punto de referencia de la ética, la unidad de medida del valor positivo o negativo de nuestras acciones es la Ley de Dios. Todo lo que está dentro de sus reglas es bueno y lícito, todo lo que está fuera de sus reglas es malo e ilícito… Es moral todo lo que, por la obediencia a la Ley, perteneciendo a la positividad, construye; es inmoral todo lo que, por la desobediencia a la Ley, perteneciendo a la negatividad, destruye” (UBALDI, 2014, p. 39 – traducción nuestra).

            Estas diferentes maneras de asumir la vida para cada persona lleva a que se conciba la ética desde lo que Ubaldi llama un plano involucionado a un plano evolucionado. “Ella va de la fiera al santo, del nivel subdesarrollado, salvaje, feroz, al nivel del super hombre, civilizado, evangélico” (UBALDI, 2014, p. 40 – traducción nuestra); en la que el primero requiere de controles y de la fuerza para que cumpla su deber y, en la medida que el ser evoluciona, alcanza más consciencia y por ende más libertad y menos acciones coercitivas de parte de las instituciones.

            Este proceso evolutivo llevará, necesariamente, a actuar al ser con más sentido empático y a las sociedades a una mejor convivencia, prevaleciendo la virtud proclamada por los antiguos filósofos. “La cualidad de la nueva moral, por el hecho de ser más evolucionada, debe apoyarse cada vez más en las fuerzas positivas y constructivas que en las negativas y destructivas,  debe funcionar más por convicción, por la disciplina que lleva a una vida mejor, que por el miedo a la desobediencia que lleva a una vida peor” (UBALDI, 1990, p. 174 – traducción nuestra).

            Esta nueva moral, que se fundamenta en el Evangelio de Cristo, corresponderá a las exigencias de los nuevos tiempos, más maduros, que la comprenderán y practicarán porque los individuos asumirán que es más lógico construir y cooperar y que hay mayor utilidad al apegarse a la Ley de Dios que lleva a la felicidad de todos.



Referências Bibliográficas

ABBAGNANO, Nicola Dicionário de Filosofia. 5. ed. São Paulo: Martins Fontes, 2007.

ASSMANN, Selvino José. Filosofia e Ética. Florianópolis, Brasília: UFSC, CAPES, UAB, 2009.

BUNGE, Mario. Dicionário de Filosofia. Tradução de Gita K. Guinsburg. São Paulo: Perspectiva, 2002. (Coleção Big Bang)

FERRAZ, Carlos Adriano. Elementos de ética. Pelotas: NEPFil online, 2014. Acessado em 18/03/2016.

JAPIASSU, Hilton; MARCONDES, Danilo. Dicionário Básico de Filosofia. 3. ed. Rio de Janeiro: Jorge Zahar Editor, 2001.

UBALDI, Pietro. Princípios de Uma Nova Ética. Brasília-DF: Instituto Pietro Ubaldi, 2014.

UBALDI, Pietro. Evolução e Evangelho. 3. ed. Rio de Janeiro: Fraternidade Francisco de Assis, 1990.

VALLS, Álvaro L. M. O que é ética. São Paulo: Editora Brasiliense, 1994. (Coleção Primeiros Passos, 177)

 

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