Mahatma Gandhi: cuando la búsqueda de la verdad se convierte en activismo social

Mahatma Gandhi: cuando la búsqueda de la verdad se convierte en activismo social

por Alexsandro M. Medeiros

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publicado en: ago. 2021

versión en Portugués

            Mohandas Karamchand Gandhi o, Mahatma Gandhi, nació en 1869 y se convirtió en uno de los mayores íconos de la India al trabajar por su emancipación política contra la presencia imperialista británica, especialmente contra los textiles, símbolo de la industria británica, y el monopolio de la sal. El título de Mahatma (gran alma) “fue atribuido por el poeta hindú Rabinath Tagore, entendiéndose por Mahatma a una persona dotada de gran humanidad y autoridad moral, y que de un modo único, en su vida y en su labor, expresa las aspiraciones colectivas de todo un pueblo” (PONTARA, 2016, p. 4). Su lucha duró más de 50 años hasta la independencia de la India.

Disponible en:

Laphams Quarterly.org.

Consultado el 17/02/2018.

 

Einstein dijo de Gandhi que “quizá las generaciones venideras duden alguna vez de que un hombre semejante fuese una realidad de carne y hueso” (DIAZ, 2007, p 23; QUIÑONES, 2011, p. 20), no sólo por su nobleza, su fuerza de carácter, su alma indómita y su tenacidad, sino sobre todo porque introdujo la ética en la política, precisamente en unos tiempos en los que se exaltaban la violencia y los totalitarismos (apud LÓPEZ MARTÍNEZ, 2012, p. 41).

            La vida de Gandhi se puede dividir en tres fases: La primera, que comienza con la experiencia del matrimonio a los trece años y el período de estudios de Derecho en Londres. La segunda etapa va de 1893 a 1914 y comprende la lucha pacífica en Sudáfrica, defendiendo a sus compatriotas indios contra el apartheid. Finalmente, “la aplicación de la doctrina de Satyagraha y el principio de no violencia en la India para la emancipación de los parias, la liberación del país de la dominación británica y la pacificación de los conflictos entre hindúes y musulmanes (1915 a 1948) (GARCIA, 1995, p.43).

            Las ideas y el pensamiento de Gandhi están recopilados en una serie de libros publicados como The Collected Works of Mahatma Gandhi, entre 1958 y 1984, de manera no sistemática, que consta de artículos, textos de discursos, cartas, entrevistas concedidas por Gandhi y mucho más. Para entender sus ideas, también es importante su obra autobiografía, que tiene como subtítulo: La historia de mis vivencias con la verdad.

            Su formación en Derecho, en Inglaterra, y los estudios que realizó allí bajo la influencia de intelectuales como John Ruskin, Henry Thoreau y Leon Tolstoi contribuyeron a su trabajo en el activismo social. Pero fue, principalmente, su trasfondo religioso, que le dio un sentido de búsqueda de la verdad y relación con lo divino, el que moldeo su carácter para la lucha en favor de los más necesitados y su práctica de la no violencia. Sobre su devoción religiosa - más precisamente su búsqueda de la Verdad - y su relación con la política, Gandhi se expresa de la siguiente manera: “Mi devoción a la Verdad me ha conducido a la política: y puedo decir sin ninguna duda, aunque con absoluta humildad, que aquellos que afirman que la religión no tiene nada que ver con la política no saben lo que significa religión” (1957, p. 504 apud PONTARA, 2016, p. 11)

           Gandhi era partidario de la filosofía pacifista, Ahimsa y Satyagraha. “[...] un principio ético que recogen el Jainismo, el Hinduismo o el Budismo. Literalmente significaría ‘no-violencia” en un sentido amplio’” (HARVEY, 1996, p. 227-300 apud LÓPEZ MARTÍNEZ, 2012, p. 47).

Ya en el Isvaragita o Poema del Señor, uno de los textos sagrados más apreciados del Hinduismo, Ahimsa es una de las virtudes morales más exaltadas que es interpretada como una incapacidad, o total ausencia, del deseo de dañar, odiar, hacer el mal, o matar a cualquier ser viviente (LÓPEZ MARTÍNEZ, 2012, p. 48).

            A través de Ahimsa Gandhi impulsó un movimiento social y político de gran impacto, como acción colectiva por la emancipación social. Ahimsa se configuró como una propuesta de lucha política que se articuló con principios morales y espirituales. La revolución no violenta promovida por el gandhismo fue la revolución de hombres y mujeres impotentes, capaces de oponerse al colonialismo británico y lograr la independencia de los pueblos indios. Ahimsa era mucho más que un simple método de persuasión, es un modo de acción para enfrentar al dominador, pero sin usar la violencia, aunque tenía la capacidad para hacerlo. La no violencia no es una actitud pasiva hacia las injusticias sociales o alguien que se abstiene de luchar contra el mal. La fuerza de la no violencia no está en la fuerza física que se puede usar o en la sumisión al malhechor, sino en una voluntad indomable de enfrentar las injusticias y de “oponer la fuerza del alma a la voluntad del tirano” (GANDHI, 1969 apud CORONA, 2011, p.78). Con esta disposición de ideas, pensamiento y acción, fundada en la fuerza de la verdad (Satyagraha) y la no violencia (Ahimsa), Ghandi estaba dispuesto a afrontar la lucha por la independencia de su pueblo y la radical transformación social de la India. El esfuerzo de Gandhi consistió en:

promover un conjunto de prácticas que contribuyeran a configurar la no violencia como campo de experimentación y construcción del pensamiento moderno, resistente y adaptado a las condiciones indias. Para ello, recuperó la tradición de Ahimsa presente en las culturas indonesias (jainismo, budismo e hinduismo) y las puso en diálogo con otras formas de nombrar la no violencia entre los partidarios de la desobediencia civil, los abolicionistas de la esclavitud, los pacifistas religiosos y los “no resistentes”, entre otros (USECHE, 2016, p. 70).

            La doctrina de la no violencia de Ghandi esté influenciada por un novelista ruso: León Tolstoi (consulte nuestro sitio web para obtener un texto sobre las ideas de Tolstoi: Tolstoísmo: una visión social basada en el amor cristiano y la no violencia). El primer contacto de Ghandi con las ideas de Tolstoi se produjo a través de una carta que el novelista ruso escribió al hindú Tarak Nath Das (esta carta se conoce como la Carta a un hindú). Tarak Nath Das estaba en contra de las ideas de la no violencia y creía que la única forma de liberar a la India sería a través de la lucha (más tarde Tarak Nath Das se convertiría en un amigo cercano y colaborador de Ghandi). Esta carta, donde Tolstoi comienza citando el libro sagrado de los Vedas y termina citando a Krishna, puede verse como un “verdadero tratado sobre la no violencia. En él, [Tolstoi] expone sus teorías sobre la no violencia y el amor, y también trata de advertir a los hindúes sobre la falta que cometieron al negar su sabiduría ancestral para abrazar el error de Occidente” (RABELLO, 2009, p. 241 – traducción nuestra). Fue a partir de esta carta que Ghandi llegó a conocer las ideas de Tolstoi y comenzó a mantener correspondencia con el novelista ruso. En la tesis de maestría de Rabello (2009) encontramos cierta correspondencia que Tolstoi intercambió con Ghandi. En estas correspondencias, los dos grandes defensores de la no violencia hablan de sus convicciones y de cómo entienden la idea de la no violencia. En una de estas correspondencias del 7 de septiembre de 1910, Tolstoi afirma que la doctrina de la no violencia es, en el fondo, una doctrina del amor, del amor como aspiración de las almas humanas, que fue predicada por todos los sabios en todos los rincones de la tierra: hindúes, chinos, hebreos, griegos, romanos. Por tanto, “el uso de la violencia es incompatible con la ley del amor, ley básica de la vida. Mientras se practica la violencia, sean cuales sean las circunstancias, se admite la insuficiencia de la ley del amor y, por tanto, se niega esta misma ley” (apud RABELLO, 2009, p. 237 – traducción nuestra). Tolstoi reconoció la importancia del activismo pacífico de Ghandi, como “el más importante entre todo lo que se ha llevado a cabo últimamente en el mundo, en el que ciertamente participarán no solo pueblos cristianos, sino pueblos de todo el mundo” (id. Ibidem, p. 238 – traducción nuestra). Comparando estos dos grandes maestros de la sabiduría universal, Rabello (2009, p. 24 – traducción nuestra) señala que: “por un lado, Gandhi, bajo la influencia de Tolstoi, así como su propio origen indio, y, por otro lado, Tolstoi, también bajo la influencia del hinduismo, valoran la sencillez, el respeto no solo a los demás sino también a la naturaleza en general”.

           Satyagraha, en cambio, es un neologismo creado por Gandhi para caracterizar su estrategia de lucha no violenta que, de alguna manera, está relacionada con la búsqueda de la verdad. Es una lucha contra la opresión “que significa verdad y firmeza, ambos atributos del espíritu: sat: verdad o amor, agraha: firmeza o fuerza. También puede significar ‘atenerse a la verdad y a la justicia’” (CORONA, 2011, p. 71). “El Satyagraha […] es un método para defender los derechos a través del sufrimiento personal; lo contrario de la resistencia armada” (FISCHER, 1982, p. 54-55 apud CORONA, 2011, p. 72). LÓPEZ MARTÍNEZ (2012, p. 55) refuerza la traducción del término Satyagraha como búsqueda, fuerza o persistencia de / en la verdad.

Satya y Ahimsa, que Gandhi frecuentemente traduce con los términos ingleses “truth” (verdad), y “non-violence” (no-violencia), son los dos componentes fundamentales. Ahimsa es el medio, satya el fin. La no violencia es el único medio que nos permite captar la verdad: “...sin la Ahimsa es imposible buscar y encontrar la verdad. La Ahimsa y la verdad tienen una interdependencia tal que es prácticamente imposible distinguirlas y separarlas. Son como las dos caras de una moneda, o mejor aún de un disco metálico sobre el cual no se ha grabado ninguna figura. ¿Quién puede distinguir un lado del otro? Sin embargo, el Ahimsa es el medio y la verdad es el fin” (GANDHI, 1961, p. 42 apud PONTARA, 2016, p. 12).

            Para distinguir a Satyagraha de otras formas de lucha no violenta, especialmente de la que consideraba la no violencia como una forma de resistencia pasiva, Gandhi propuso que su forma de acción no era la no violencia del cobarde o del débil que se convierte en pasividad, que renuncia a la lucha contra la servidumbre y la opresión. Satyagraha es una filosofía de transformación a través de la acción, basada en valores éticos y políticos que excluye cualquier forma de lucha violenta armada o desarmada (para más detalles sobre en qué consiste la modalidad de “lucha” de Satyagraha, ver López Martínez, 2012, p. 55-59).

            Gandhi buscó poner en práctica estas ideas, principalmente en India, después de su regreso a Bombay en 1919, cuando organizó “la Satiagrafa, un movimiento político y religioso, con el objetivo de establecer el Swaraj (gobierno autónomo). Su campaña siempre se desarrolló hacia la resistencia pacífica; no cooperación y desobediencia civil” (LISTA, 1980, p. 1620). López Martínez (2006) destaca, además de los conceptos ya comentados como Ahimsa y Satyagraha, al menos otros cuatro igualmente importantes para entender el pensamiento y la acción de Gandhi: Satya (el equivalente de la verdad), Sarvodaya (el bienestar de todos), Swaraj (con varios significados, que pueden tener el significado de autonomía, autodeterminación, autogobierno, independencia política) y Swadeshi (literalmente “pertenecer al propio país”; valorar el propio sin subestimar al extranjero).

Swaraj es el objetivo final de la nación y la revolución no violenta, honrando la etimología de este término védico que también puede traducirse como gobierno (raj) de uno mismo (swa). De acuerdo con esto, Swaraj no puede operar sin satyagraha, la fuerza del alma y el amor, que es la única arma legítima de la no violencia (ahimsa) (USECHE, 2016, p. 77).

            A través de Swaraj y, por lo tanto, Swadeshi y Sarvodaya, Gandhi allanó el camino para la transformación de la forma misma de ser del pueblo indio.

La autonomía local (swadeshi) se materializó como una extensa confederación de pueblos autosuficientes y autónomos de carácter local y predominantemente rural. Ésta es una idea totalmente libertaria que Gandhi describió al establecer su programa Sarvodaya (bien común o bien de todos) que debería surgir en las aldeas indias (USECHE, 2016, p. 78).

            A través de la articulación de estos tres principios, Gandhi propuso que cada persona pudiera trabajar para ganarse el pan, con igualdad de oportunidades para todos, atención a las necesidades de los más cercanos, autosuficiencia en la alimentación y en la producción de algodón. El concepto de bienestar para todos (sarvodaya) es una convicción ética que propone que la riqueza de la sociedad se distribuya para producir el bien de todos por igual. “Lo que debemos promover [...] no es el bien de unos pocos ni el bien de muchos, sino el bien de todos” (GANDHI, 1977, p. 21-22, 24 apud USECHE, 2016, p. 80). El Swadeshi, a su vez, hace referencia a la autosuficiencia económica y la ruptura con los lazos de dependencia económica colonial.

         Gandhi también utilizó la práctica del ayuno como método para presionar a Inglaterra para que aceptara las afirmaciones de los hindúes. “A través del ayuno, Gandhi obligó a sus oponentes a reflexionar sobre la realidad y así logró grandes avances, hasta lograr la independencia de la India, que era colonia inglesa” (BOERI, 2001, p. 49).

            La originalidad de las tesis y la práctica del ghandismo es establecer “una estrategia no violenta de la conquista del poder, un método para cambiar las relaciones sociales y las relaciones de poder, transfiriendo el poder al pueblo, o más propiamente, se propone constituirse en poder autónomo” (CORONA, 2011, p. 76).

 

El papel de Gandhi como activista social

            Gandhi comenzó a utilizar su método de lucha no violenta cuando estaba en Sudáfrica, a principios del siglo XX, más precisamente entre 1906 y 1911, principalmente en apoyo a los inmigrantes que vivían en ese país. “La resistencia pasiva en sus primeros años en Sudáfrica fue llamada objeción de conciencia por el general inglés Jan Smuts, uno de sus perseguidores” (CORONA, 2011, p. 81).

Disponible en: Recreio Brasil. Consultado el 17/02/2018

            Pero fue en India donde continuó su intensa lucha por la emancipación de los parias, su resistencia y lucha por la liberación del país de la dominación británica (por su explotación y corrupción) y la pacificación de los conflictos entre hindúes y musulmanes. Esta lucha tuvo lugar en forma de desobediencia civil, una consecuencia directa de su cosmovisión basada en Satyagraha. “En 1917 emprendió su primera campaña de satyagraha en el distrito de Champarán, provincia de Bihar, contra el sistema de esclavitud de los campesinos que los obligaba a trabajar sin compensación, impuesto por los terratenientes desde hacía un siglo” (CORONA, 2011, p. 81-82).

            En 1920 hubo otra manifestación en forma de desobediencia civil

La llamada Ley Rowlatt, aprobada por los británicos en 1818, fue muy perjudicial para todos los indios, ya que suspendió “el habeas corpus, el jurado en el proceso penal, el derecho de apelación, la inviolabilidad del hogar y la libertad del prensa (sic) y de encuentro (de reunión)” (Pivar, 1992, p. 66). Gandhi propuso un día de luto y una huelga general en 1920, por desobedecer esta ley y también por la muerte de los indios en la Primera Guerra Mundial (GARCIA, 1995, p. 56-57).

 

Disponible en: Blog Olhe Através.

Consultado el 02/2018.

          El apogeo de su papel como activista social llegó en 1930, cuando, acompañado de simpatizantes, Gandhi marchó unos 300 kilómetros hacia el mar para producir sal, que estaba monopolizada y solo podía obtenerse por rutas británicas. El impuesto a la sal castigaba a los campesinos y monopolizaba su producción.

Este Satyagraha fue la marcha de 300 kilómetros emprendida por Gandhi desde Sabarnati hasta la costa de Dandi. En el camino, la multitud se unió al movimiento. Al llegar a la playa, casi un mes después, Gandhi y sus seguidores extrajeron la sal, violando la ley. La represión policial fue violenta, con muchas muertes y el arresto de 60.000 personas, incluido Gandhi, que estuvo preso en Yeravda. Todos los presos permanecieron orgullosos, fieles a la doctrina de Satyagraha (GARCIA, 1995, p. 59-60).

          La iniciativa de Gandhi consistió en movilizar a la población para que ellos mismos pudieran producir la sal, violando su prohibición. Este episodio se conoció como la Marcha de la Sal y atrajo y movilizó la atención de la prensa internacional. Gandhi fue arrestado, pero Inglaterra, presionada por la opinión pública, lo liberó y también derogó la ley del monopolio de la sal

Con la Marcha de la Sal, Gandhi descubrió al mundo que no sólo la no violencia era la respuesta para atajar o aminorar la violencia física, sino que podría ser un arma eficaz para liberarse de la violencia estructural [...] La Marcha de la Sal era, además de un ejercicio de desobediencia civil, el punto de partida de una larga campaña, respaldada por el Congreso Nacional Indio, para protestar contra el proyecto de autonomía ofrecido por los británicos y para galvanizar a los indios a favor de la causa de la independencia (LÓPEZ MARTÍNEZ, 2012, p. 63).

            Gandhi también luchó por la unión de dos religiones en conflicto: el Hinduismo y el Islam. Fue asesinado exactamente por un extremista hindú debido a sus ideas. El 30 de enero de 1948 - un año después de que India lograra su independencia - Gandhi estaba en Delhi a punto de dar un discurso público cuando un hombre - Nathuram Vinayak Godse, un hindú ortodoxo, de la casta brahmán, armado, se acerca a Gandhi “lo saluda: “¡Namaste!” (¡hola!). Con la mano izquierda retira a una de las jóvenes que lo sostienen y, con la derecha, le descarga a quemarropa tres tiros. Gandhi muere al instante” (PONTARA, 2016, p. 2).

Disponible en: Blog Folha Uol. Consultado el 17/02/2018.

 

Referências Bibliográficas

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DÍAZ, Hermann. El tiempo miente, no pasa. LibrosEnRed, 2007.

FISCHER, Louis. Gandhi. Barcelona: Plaza y Janés, 1982.

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QUIÑONES, Sergio R. Sobre La Naturaleza de Las Decisiones. Palibrio: Bloomington, 2011.

RABELLO, Belkiss. As Cartilhas e os Livros de leitura de Lev N. Tolstói. Dissertação (Mestrado em Línguas Orientais). Programa de Pós-Graduação em Literatura e Cultura Russas, Universidade de São Paulo, São Paulo, 2009.

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